LA IMPORTANCIA DE LA RELAJACIÓN EN PERSONAS AUTISTAS

Ya hicimos una entrada anterior en la que hablamos que la ansiedad convive generalmente con la persona autista, ¿por qué? Porque precisamente tenemos una forma de adaptarnos al mundo que nos rodea diferente, y en ocasiones, nuestros niveles de alerta llegan a su estado máximo por una falta de comprensión del mismo pudiendo detonar un colapso en su expresión máxima.

Por eso a menudo os encontráis a autistas en twitter que dicen “no tengo más cucharas por hoy” o “se me agotaron las cucharas”, es una expresión no literal referente a la teoría de las cucharas por la que una persona neurodivergente presenta un número de cucharas que simboliza la unidad de energía para hacer frente al mundo neurotípico, ya sea expresado en forma de cambios, de intentar afrontar desordenes sensoriales o incluso de mantener una relación social cuando se presenta fobia social.

Me gustaría recordar que una de las causas principales de que una persona autista colapse es la falta de la tan necesaria anticipación, sobretodo, cuando nos encontramos ante una persona autista con un mayor desarrollo del lenguaje. Suele suceder que entre sus familiares haya una cierta sensación de que como ya habla, es decir, articula palabras de forma verbal, la persona autista ha comprendido el mensaje que se la dicho, cuando quizá esté captando tan solo parte del mismo, o incluso, por los déficits presentados en el área pragmática del lenguaje (la que hace que entendamos tanto el lenguaje en su sentido literal, como el que no lo es tanto) no entienda para nada lo que se le ha dicho. Por supuesto os ha oído, es más seguramente, os haya escuchado atentamente, pero el lenguaje verbal suele ser más complejo de lo que la persona neurotípica percibe. Imaginad que os encontráis en un país extranjero y tenéis un nivel medio-bajo de su lengua, seguramente, las expresiones comunes no literales, metáforas o frases hechas que suelen ser típicas de allí, son desconocidas para el extranjero. Pues generalmente un fenómeno similar sucede con las personas autistas con la diferencia de que es nuestra lengua madre.

Ahora bien, incluso ante casos de autistas preverbales o no verbales, hay que tener en cuenta lo que ya se explicó en su día en el post de ¿Autismo y Ansiedad, cormobilidad o convivencia?, que escribí en su día en el blog (https://blogautismo.home.blog/2019/04/11/autismo-y-ansiedad-comorbilidad-o-convivencia/), sobre los triggers o, como se diría en castellano, detonantes de colapsos.

Los triggers son aquellos hechos o elementos que pueden desencadenar tal nivel de ansiedad que termine ocasionando un colapso. Pueden ser triggers:

  • La sobrecarga sensorial por determinados sonidos, ruidos o texturas.
  • Espacios abarrotados de personas o lugares con exceso de ruido.
  • La interacción grupal, ya sea por estar en el grupo en sí, por hablar en público o porque se trate de un evento social no deseado.
  • La ausencia de la rutina esperada por cambio o por incapacidad de poder llevarla a cabo sin anticipación previa.
  • La frustración por no poder alcanzar o terminar una tarea propuesta, o cometer un error en la misma.
  • Reacciones sociales por parte de otras personas no comprendidas: enfados, críticas, incapacidad de comprensión de lo que quiere o siente la otra persona, hablar con personas desconocidas o incluso, mantener una conversación telefónica por un período excesivo de tiempo. Algunas personas autistas no les gusta responder a determinadas preguntas, pero hay quienes desarrollan habilidades para cambiar de tema para evitar el mismo.
  • En ocasiones, usar transporte público por falta del sentido de la orientación o miedo a moverse por la ciudad sin la compañía de una persona de confianza.

Ahora bien, sucede que algo ha hecho colapsar a la persona autista, en ese caso, podremos distinguir tres tipos de colapsos:

  • meltdown, suponen una pérdida temporal del control emocional por parte de la persona autista, y pueden caracterizarse por los gritos y movimientos repetitivos intensos y, en ocasiones, por la autolesión. Podemos decir, que al contrario del shutdown, estamos ante una explosión externa de mayor o menor intensidad.
  • shutdown o apagado, se refiere a cuando una persona autista literalmente sufre un apagado del sistema. En momentos así, puede parecer ausente o incomunicado, sin que a veces pueda retirarse de la situación estresante en que se encuentra, sintiendo una implosión a nivel interna que solo le permite en el mejor de los casos hacer funciones mínimas o poco o nada estresantes para la persona.
  • burnout, supone un agotamiento a largo plazo y la disminución del interés en el trabajo, la sensación es de un intenso agotamiento tanto físico como mental.

En su momento ya dimos ejemplos de medidas previas y formas de ayudar antes y después de un colapso, y una de ellas, era la relajación. Nuestra compi twittera que ha sugerido este tema, @BigMamaLolailo, así que espero que estás sugerencias, que son útiles tanto para peques como para adultes, le sirvan a ella y a muchas familias más.

ACTIVIDADES Y EJERCICIOS DE RELAJACIÓN PARA AUTISTAS

Es muy importante aprender a gestionar la ansiedad y el estrés por parte de cualquier persona, pero en el caso de las personas autistas, se complica saber lo que antes comentábamos de los triggers, sobre todo cuando son exposiciones puntuales a determinados estímulos o contextos.

Partiendo de la base de esta dificultad, y sin que este post se convierta en una especie de dogma, vamos a intentar explicar algunas técnicas de relajación. Aviso que hay otro tipo de técnicas, que no son estrictamente de relajación, que a las personas autistas les puede calmar. Como ya las expuse en el post de ansiedad, voy a copiarlas de nuevo al final del mismo antes de la frase reflexiva, para evitar que quien lo haya leído se sature con algo a lo que ya ha tenido acceso.

Tened en cuenta que algunas actividades que pueden facilitar la relajación de las aquí expuestas, pueden ajustarse mejor o peor según la edad y madurez de tu peque. Considera aplicar primero las que te resulten más fáciles de adaptar y conforme avance, podrás aplicar otras menos complejas.

1.- Técnicas de respiración: Suele ser la más común y la primera que se intenta enseñar tanto a peques como a adultes. Qué es importante en estos casos para enseñar bien a inspirar por la nariz y exhalar por la boca:

  • es fundamental estar en una posición cómoda.
  • Puedes hacerlo en silencio o con música suave.
  • Para adaptar el ejercicio, tu peque puede:
    • poner una mano en su pecho y otra en el abdomen, para ser consciente de cuál se mueve.
    • suele ser útil utilizar analogías imaginativas como decirle: vamos a jugar a pensar que somos un acordeón, un globo (pez globo para los amantes de los animales).

2.- Cantar: La música para les peques suele ser un aliciente muy positivo, aunque algunos padres acaben cansados de determinadas canciones populares, lo cierto es que tanto el hecho de que se les cante como que elles mismes canten con sus familiares una canción que le guste y conozca bien y que no sea muy larga, puede ayudar a relajar a les peques cuando son de corta edad.

3.- Relajación de Koeppen: Es una forma divertida de enseñar a tu peque a hacer ejercicios de relajación ayudándote del juego. Digamos que le vamos planteando situaciones al menor que le irán guiando a tensar y relajar distintas zonas del cuerpo, como en la relajación progresiva de Jacobson. Cómo debemos hacerlo:

  • El orden es importante, vamos a iniciarla por los extremos más distales del cuerpo (primero pies y piernas, luego manos y brazos) para ir avanzar hacia el centro (abdomen, torso) y posteriormente hacia la cabeza. ¿Cómo lo adaptan con Koeppen?
    • Relajación de manos: primero imagina que exprimes una naranja (puede ayudar usar una pelota real antiestrés o incluso una hecha casera con arroz)
    • Relajación de brazos, pies y piernas: imagina que se hunden en el barro o la arena (puede ser útil usar de apoyo mantas con peso cuando se es más peque para inducir ese pensamiento) y para destensar que intente estirarse como un gato.
    • Relajación de hombros: imagina que eres una tortuga y necesitas guardar tus brazos (buscamos juntar las escápulas) para luego parecer un pájaro volando (así estiramos la articulación)
    • Relajación de mandíbula: imagina que eres un perro apretando un hueso y justo después imagina que tienes un chicle en la boca.
    • Relajación de cara: imagina que tienes una mosca en la cara y necesitas espantarla pero no puedes usar nada más que la cara.
    • Relajación de abdomen: imagina que eres un insecto palo con la barriga muy plana y luego imagina que eres una serpiente que tiene que pasar por un sitio muy pequeño y encoge la barriga para hacerlo.
  • La tensión de cada grupo de músculos durará unos pocos segundos y el tiempo de relajación de los mismos será el triple del que hayan estado tensados.
  • El proceso se repite hasta 3 veces seguidas con cada grupo muscular en el caso de Jacobson, pero quizá inicialmente hasta que lo domine, sea más importante que coja la dinámica e ir aumentando las repeticiones hasta 3 cuando la haya aprendido bien.

4.- La guarida/sitio favorito: Es genial esta técnica cuando nos encontramos con peques o adultes autistas muy imaginativos. Consiste en crear un espacio seguro y relajante donde se pueda olvidar la causa que les hace sentir ansiosos o estresados. Puede ser real o no. Algunos quizá les guste pensar en una sensación concreta (como por ejemplo imaginar que se está buceando en el mar y describirle lo que va viendo), a otros lugares que aunque no haya visto esté relacionado con su interés especial (imaginar que se va andando por el campo (o la jungla) y se contempla un paisaje o animales) ¿Cómo podemos hacerlo?

  • No puede hacerse solo, se precisa de guía auditiva mientras cierra los ojos.
  • Es necesario acompañar el entorno de estímulos que ayuden a la imaginación (música, olores, texturas, sonidos, etc).
  • Es fundamental emplear un buen tono de voz que le mantenga en calma pero inmerso en la sensación, es decir, usar bien la modulación del mismo.

5.- ¡El muñeco de nieve se ha congelado! Empezamos el ejercicio pidiéndole al menor/es que son un muñeco de nieve congelado, estamos en invierno y nos sentimos muy quietos y encogidos por el frío. Poco a poco, la primavera va llegando y el sol nos va ayudando a sentirnos cada vez mejor, porque nos vamos derritiendo muy lentamente. ¿Cómo hacer el ejercicio más divertido, incluso para grupos?

  • Puedes emplear música clásica o de cualquier tipo de sonido para representar las estaciones y hacerlo como un ciclo.
  • Puedes usar un aro o tiza para marcar en el suelo el espacio del que no puede salirse mientras esté congelado.
  • Puedes guiar por partes del cuerpo empezando de arriba abajo o de abajo arriba.
  • Ten en cuenta la importancia de la voz y su modulación en el proceso.

6.- Masajes: Dependerá de la persona autista con las que nos encontremos esta técnica puede ser un motivo de relajación o de tortura, porque no quiera un contacto físico directo ni con objetos ni con personas. Pero si en el caso de tu peque o persona autista, no tiene problemas con el contacto físico, podemos usar desde nuestras manos a objetos con texturas que pueda calmarle. También puede empleárselo a si mismo si así lo prefiere. La idea es que le sirva como técnica de relajación no como elemento que cause estrés.

7.- El camaleón: La idea de este juego de relajación es que el peque imagine que es un camaleón que intenta alcanzar un objeto que esté en el suelo a unos pocos metros de distancia (entre 2 o 3 metros), para ello, deberá desplazarse gateando para simular sus movimientos.

8.- Dibujo simbólico, mandalas o como yo prefiero, dibujo guiado. Otra de las formas para intentar calmar la ansiedad es a través del dibujo o de colorear (salvo que como mi peque tengas problemas motrices y te suponga una tortura coger el lápiz), a ello debemos sumar, que en ocasiones algunas personas aunque creativas, tienen problemas con la representación grafomotriz. Por ello, recomiendo en estos casos emplear guías de dibujo (como el libro de Usborne que os recomendé de un dibujo cada día paso a paso) en los que de manera muy simple aprenda a hacer breves dibujos, a ser posible, de cosas que sean de su interés. Si no, siempre podremos optar por plantillas de internet de colorear de sus dibujos favoritos.

9.- Abrazar el peluche: Se trata de un ejercicio guiado de relajación donde el peluche funciona como una pelota antiestrés pero con el cuerpo. ¿Cómo podemos hacerlo guay?

  • Las instrucciones deben ser claras y precisas de manera que en el abrazo se aumente y/o disminuya la fuerza gradualmente.
  • La fuerza que se le pida que emplee debe acompañarse de una respiración adecuada, en la que poco a poco prologuemos un poco más la expiración.
  • Puede ser útil conforme crezca pedirle que haga más fuerza en un extremo u otro del cuerpo, para ir introduciendo la técnica de Koeppen.

10.- panel o circuito de texturas sensoriales: Puede ser un juego muy guay para el verano o incluso un libro viajero súper divertido, en el que recopilemos las principales texturas que más divierten y gustan a tu peque autista. Venden libros ya hechos aunque creo que en estos casos si el tiempo os lo permite, hacer uno propio puede ser genial y lo más acertado. En cuanto al circuito, basta unos recipientes donde meter pies o manos (el tamaño puedes elegirlo tú) y poner varias texturas chulas donde introducir alguna de ellas.

11.- Cascos aislantes: Suelen ser muy útiles cuando se acude a una zona donde los desencadenantes sensoriales auditivos pueden ser impredecibles. Lo importante en estos casos no es pensar en si el menor puede o no hacer un uso abusivo o desaconsejado de les mismos. Hay que tener en cuenta que si los usa es porque el silencio le da paz y que conforme crezca o cambie a entornos que no le causen estrés o ansiedad sensorial, seguramente dejará de usarlos. Para evitar ese mal uso, es importante no hacer comentarios ni objeciones a su uso, darle libertad y hacer saber que seguiréis a su lado durante el mismo.

PROPUESTAS ANTERIORES PARA PERSONAS AUTISTAS ADULTAS

Nuevamente deberíamos distinguir entre cómo evitar antes y después de un posible cuadro de ansiedad.

Medidas previas a un colapso, podrían ser:

  • Establecer una rutina bien definida.
  • Adaptar la comunicación a su forma de comprensión para evitar malentendidos.
  • Ejercicios de relajación, respiración y meditación.
  • Actividad deportiva de su elección.
  • Mantener un diálogo previo, si es posible, para:
    • Fomentar tener códigos de actuación en caso de colapso.
    • Tener una palabra clave para poder salir con ayuda de una situación que detone ansiedad.
    • Predefinir, dentro de la rutina, el tiempo estimado necesario para hacer algo que le causa ansiedad (esto puede suceder por ejemplo en el caso de visitas en casa, ir al médico, etc.).
  • Preparar una zona para practicar esa relajación donde se sienta cómodo el autista.

Medidas tras un colapso, para recuperar parte de la energía:

  • Ir a la zona de calma o relajación, esté dentro o fuera de casa.
  • Facilitarle permanecer en soledad si lo precisa, para escuchar música, leer, dibujar, escuchar música o audios de relajación, etc.
  • Usar elementos sensoriales, desde objetos anti-estrés hasta mantas de presión, cascos aislantes o abrazar a su peluche favorito.
  • Echarse una siesta.
  • Dar un paseo.

Una vez ya tenga controlado el colapso, es necesario permitir a la persona autista hacer aquellas cosas que le hagan sentirse en calma, a veces puede ser jugar a un videojuego, ver la televisión y otras, puede ser alguna de las ya expuestas solo que durante un período de tiempo más largo. En cualquier caso es necesario respetar los tiempos de la persona para su recuperación y tener previsto la forma en que pueda comunicaros que aunque siga haciendo dicha actividad ya se encuentra bien. A veces basta con tener un “puedes pasar” en la puerta del cuarto, aunque esté la misma abierta.

Para concluir la entrada de hoy, me gustaría hacer una breve reflexión para aquellos padres y madres que ahora mismo se encuentran agobiados por las crisis de sus peques porque no saben cómo afrontarlas. Son etapas, lo cual, no quiere decir que deje de ser importante detectar esos posibles meltdowns desaparecidos que quizá tornan a shutdowns. El hecho de que no exprese externamente un malestar no quiere decir que no exista, por eso es tan importante dar buenas herramientas de apoyo a la comunicación y ser muy observadores. Quiénes mejor les conocéis y podéis brindarle apoyo sois su familia y estoy segura de que lograréis encontrar las vías para que los colapsos sean de menor intensidad y se reduzcan su expresión en el tiempo. Ahora os dejo con una frase guay de Jacinto Benavente:

“La vida es como un viaje por mar: hay días de calma y días de borrasca. Lo importante es ser un buen capitán de nuestro barco.”

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