CARTA ABIERTA DESDE MI CORAZÓN AUTISTA

¿Hola? Si, te hablo a ti, a esas personas que tienen el papel en la mano y a la que la inclusión te ha encontrado sorpresivamente en tu familia. De repente te han asustado con que tu peque no tiene un desarrollo como lo que te dicen que tienen los demás peques. Pero es que debes evitar ser capacitista, ¿Qué qué es eso del capacitismo? El capacitismo consiste en obviar las necesidades y limitaciones de una persona que es neurodiversa y exigirle lo mismo que le exigirías a lo que consideráis un niño “normal”. Yo nunca entendí que esperabais la sociedad que fuesen los niños «normales». Todos jugamos, todos queremos aprender y todos queremos, ante todo, ser felices y amados. Es en esta etapa cuando podemos sentir las nubes entre los dedos, cuando mi habitación puede convertirse en la escena de escape de los 101 dálmatas hacia el camión, o el borde del sofá la montaña de piedra para poner mi peluche de simba mirando al techo.

Y si, a pesar de mi diagnóstico tardío a los 27 años, el inicio de mi infancia fue tiernamente feliz. Mis padres me llevaron al logopeda pero cómo os imaginaréis, el diagnóstico de autismo en mujeres era algo muy difícil de descubrir. Salvo casos muy patentes, la mayoría de nosotras hemos pasado la vida bajo las sombras del inframundo neurotípico, sin saber por qué no nos sentíamos parte de él, lo que a su vez, nos ha llevado a sentirnos presionadas, defectuosas, incompletas, una especie de paréntesis entre las palabras típico y atípico, autista y alista. Por eso muchos somos los que desde plataformas como la que hoy leéis, intentamos no solo concienciar sobre la inclusión en sí, sino sobre la inclusión diagnóstica, porque seamos realistas, la diversidad en las personas nos enriquece y hace que seamos una sociedad plural; pero también hace que a la hora de clasificar criterios, como sucede en los diagnósticos, se dificulte la tarea porque los especialistas no tuvieron en cuenta esa diversidad.

La cuestión es que te acaban de dar la noticia y me imagino tu cara entre estupor, miedo, asombro, negación y la posibilidad de que toda esta situación sea una especie de broma pesada del destino. No, los profesionales rara vez se equivocan y lo más importante, te dicen lo que hay para que tomes una actitud bien distinta.

Verás cuando recibas el diagnóstico los centros de atención temprana y las asociaciones empiezan a frotarse las manos. Llega ese momento en el que te hablan de miles de carencias, lo que quizá no llegue a hacer, la importancia de estar estimulado, etc. Te saturan con una gran dosis de información que a su vez, hace que te sientas peor.

Algunes como yo, sentiréis que estos no tienen ni idea, yo era igual a su edad, hacía cosas similares y aquí estoy. Bien si en tu caso, quizá sea hora de que empieces a retrotraerte en el tiempo con tus padres, si puedes, o a mirar videos de la infancia y analizar la posibilidad de que estés en el espectro. No ha de ser al momento de recibir esta noticia, pero has de meditar sobre esa posibilidad. Si así fuera te diría que todo y nada ha cambiado. Sigues siendo la misma persona con los mismos proyectos y dudas, pero quizá lo que si cambia, es que entiendes todas esas limitaciones o situaciones que carecían de explicación. Eres como Harry Potter cuando el cristal se desvanece en el zoo y consigue salir la serpiente. Has dado con la respuesta, eres distinto, ¿y sabes qué? Tu peque es parecido a ti y va a necesitar de esa visión peculiar nuestra para que le traduzcas al resto cómo se vive y se siente. Va a necesitar que seas su defensor acérrimo de que ser distinto no significa incapacidad para aprender o avanzar. Pero para ello también necesitas que respeten sus ritmos, encontrar buenos terapeutas y, sobre todo, empoderarle y llenarte de todas las energías del universo para sentir que podéis lograr todo cuanto os propongáis.

Otros, sentiréis el yugo de la injusticia, la sentencia definitiva, el papel que os dice que vuestro peque quizá no llegue a ir a ese colegio bilingüe de la esquina, que quizá no se comunique como el resto nunca o incluso no sea capaz de trabajar. Si es tu caso, borra esa imagen mental en tres, dos, uno….!pufff! No somos predictores de futuro, lo que sea tu peque solo dependerá de ti, de tus energías, de lo que le inculques en su persona, de lo que le exijas desde la realidad de su condición y diferencia, y sobre todo, desde el momento que asumas que tu peque no está enfermo. Tu peque solo es distinto, con lo cual, tienes un camino distinto al resto de familias para aprender a enseñar diferente.

Obviamente ese puf, esa sensación no es instantánea. Tarda un tiempo cada une en asimilar que tiene que cambiar sus planes. Es normal, lógico y diría que sano, pero vamos a pasar de llamarlo duelo. No has perdido un hijo, no has perdido nada, has tenido que variar de rumbo y oye tú eliges si quieres estrellarte contra las rocas o navegar en mar abierto. Tienes toda una comunidad de autistas y padres ya con autistas más mayores en los que apoyarte. Todos estamos dispuestos a hacerte ver que no estas solo, que puedes aprender a comunicarte con tu peque autista y sobretodo, que te daremos mil ideas, de las que alguna te servirá para afrontar todas esas cosas en las que a veces piensas que no serás capaz de ayudarle. Mentira, no seas capacitista contigo mismo. La mente humana no conoce de límites.

Sé que lo que digo será muy polémico, pero no te asocies directamente. Busca la manera de ir a tu ritmo. Las asociaciones pelean por los derechos de los padres y familiares de autistas, algunas si pelean por nuestros derechos, pero lo hacen sin nosotres, ¿Te gustaría que una persona decidiera por ti sin tu consentimiento en cada esfera de tu vida? A nosotres los autistas, no. Nos gusta reivindicarnos, nos gusta sentir que nos ganamos nuestro sitio en las esferas de debate. Nos gusta ver a compañeres autistas yendo a la televisión a defender el riesgo para la salud que supone beberte el MMS y que un desalmado vende sin que nadie le pare, sin que nadie le detenga y le diga la aberración y el atentado al que somete a la comunidad autista. También que algunes autistas son referentes en twitter para padres y ayudan a visibilizar el diagnóstico. Estamos orgullosos de cada une de nuestra comunidad, incluso de los que deciden no usar la palabra autista y usa “con autismo” porque está iniciándose en redes sociales. Somos conscientes de que las cosas van despacio, estamos acostumbrades a ir a nuestro propio ritmo y no nos importa. Sabemos que la verdad prevalecerá y eso nos da fuerzas y ánimos para seguir en este camino en el que nos hemos adentrado.

Puedo decirte que nos gusta ser como somos, lo que no nos gusta es la incomprensión social, la discriminación y la exclusión, y si, tendrás que lidiar con ello en las primeras etapas. Las personas oyen autista y, o bien se imaginan al médico Shawn de The good doctor, o bien, se imaginan a Rain Man. La verdad es que somos todo un abanico de posibilidades. Las oportunidades de tu peque no se limitan por el autismo siempre y cuando pelees porque la sociedad, el sistema educativo y la comunidad, respeten que irá a otro ritmo. Y no pasa nada, es que vivimos en una sociedad que quiere todo demasiado instantáneo y lo cierto es que a nosotros nos deslumbra ver cada detalle de cada cosa…si entendieras como tu peque te mira y te quiere tan infinitamente, sabrías que sabe más detalles de tu cara, de tu mirada y de tus ojos, que cualquier persona que te haya mirado alguna vez en una conversación. Somos así, nos gusta vivir las emociones y las imágenes intensamente. A veces creo que es por la sensación de que todo discurre demasiado rápido, mientras que nuestra percepción del tiempo, es más pausada.

Sé que estarás leyendo esta carta y una parte de ti llora o siente una especie de presión en la garganta o el corazón. Sé que ahora mismo te sientes sin esperanzas, pero es porque es lo que te han hecho sentir. Muchos especialistas nos ven cual experimento o número de expediente al que le dicen, eres esto y no serás nada más. Solo cuando empiezan a desarrollar y ejecutar sus planes terapéuticos empiezan a valorar nuestros esfuerzos, y aun así, nunca seremos lo suficientemente normales. Siempre habrá cosas que mejorar. Ahí tendrás que acordarte que nunca seremos neurotípicos, es lo que nos hace únicos, inigualables, diferentes y si, a veces, discordantes con la norma. A todos parecen incomodarles que me mueva demasiado ante la ansiedad o que aletee de felicidad. Pero no me prives de eso, no me prives de mi capacidad de expresión corporal. Enséñame a controlarlo y a que no me domine, a que pueda regular cuando es el momento de hacerlo y a sustituirlo por medios menos “molestos” cuando deba salir ahí fuera a ser lo que os gustaría que fuera. Porque sí, para mí salir ahí y ser algo que no soy duele. Duele bastante que la sociedad te niegue tu identidad y lo que te hace ser quien eres. Por eso te pido y te ruego, déjame que me quite la máscara con vosotros, déjame que sea yo. Mi hogar es mi refugio, si me privas de eso, si me niegas la libertad de ser yo ahí, ¿qué lugar en el mundo me queda para sentirme seguro?

Queridos papás, mamás, o papá y mamá, o persona que por circunstancias, serás alguno de aquellos porque no puedan estar. Todo el mundo te dirá las ventajas de cambiarme, de transformarme de convertirme en algo que no soy. En algunas necesitaré aprender realmente habilidades que por mí mismo no sería capaz; en otras, solo pretenden maquillar quien soy. Por favor, no dejes que me roben esa parte de mí, no les dejes ponerme el disfraz. Seré lo que tú quieras que sea. Puedo ser el viento si soplo fuerte con mis labios. Puedo ser un terremoto que sacude lo que tiene por delante cuando me enfado. Puedo traerte el canto de los duendes y las sirenas cuando me río, porque así es como soy, intenso, vívido, sin filtros de Instagram. Por eso no dudes de que puedo aprender. Estoy dispuesto a ello si me traduces tus palabras en imágenes, si me enseñas a que el ruido del secador no me hará daño y que aunque me consuma cucharas lo necesito para secarme el pelo y no resfriarme; si me enseñas que hay distintos caminos al colegio y no pasa nada si un día usamos uno distinto para ver tiendas diferentes, o poder pasar por la panadería y que además del pan, me compres ese dulce que tanto me gusta. Tampoco si me enseñas que es importante comer de todo para estar sanos, que la comida nos da energía y que estás dispuesto a enseñarme poco a poco las formas para que sea capaz de hacerlo, aunque al principio tengamos una variedad más limitada. También estoy dispuesto a que me enseñes a ser autónomo en mis tareas y me digas lo mayor y bien que hago las cosas, porque así no solo me cuido a mí sino a mi familia. También a que entiendas que a veces no querré abrazos, pero que darte la mano o incluso mi mirada es como darte el más grande de todos.

Como puedes ver, soy capaz de expresarte todo cuanto te diría cualquier otro peque de mi edad, solo te pido que aprendas a vivir en imágenes y hechos, y no en palabras. No te ciegues a ti mismo si hasta los 5 o 6 años no aprendo a decir algunas cosas bien. Es como si te pidieran a ti que fueras bilingüe, estoy aprendiendo dos lenguas a la vez, y la mía, la materna, es invisible para el ojo neurotípico. Por eso no me trates como si no me enterase o fuese un pobrecito/a que no llegaré a nada. Me entero de todo, es más lo guardo todo en mi memoria. Me acordaré incluso del día que discutías en la cocina sobre por qué no me daba la gana hablar y me reiré pensando que nadie nace sabiendo a hablar, que pedías cosas fuera de toda lógica y que te agobiabas demasiado solo porque me gusta ir más despacio. Incluso a veces, sabes que mis silencios son capaces de hablar más que mis palabras, así que no se te olvide que a las personas no se las conoce por lo que dicen, sino por lo que en sus silencios hacen.

Tampoco te asustes si me enfado en intensidad, si a veces me agredo o si corro el riesgo de hacerlo contigo. Estoy aprendiendo a controlarme, estoy intentando entender qué esperáis de mí. Quizá si me enseñas a ver que puedo enfadarme y no por eso dejaréis de quererme empiezo a calmarme. A veces los abrazos me ayudan, otras tendrás que enseñarme tú a ayudarme. Pero jamás dudes de que no me gusta esta parte de mí, es solo que, soy como el big bang. A veces para crear cosas, para poder crecer, paso una etapa de colisión, una etapa donde necesito explotar y de los trozos de mis explosiones construir una nueva realidad, un nuevo aprendizaje. Tampoco subestimes estas formas de expresión, pero no te fíes de los profesionales que a la mínima te dicen que no hay solución o que la solución es contenerme. Soy peque, puedes conmigo, encontrarás la manera. Fíate de quiénes me valoren como persona y te digan, solo ha sido un mal momento, puede y podrá lograrlo, vamos a hacer esto, vamos a hacer lo otro. Esos son los buenos profesionales, los que en la adversidad buscan construir mi futuro, no destruirlo.

Por último, y para ir concluyendo esta carta, te pido que tengas más confianza en lo que hacemos juntos. No quiero verte triste o sufrir porque sigo siendo yo, sigo siendo ese peque que tanto querías en tu barriga y que esperabas que naciese con tanta ilusión. Nada ha cambiado. Solo ha cambiado que te han explicado por qué quizá pues no actúo como tú esperabas.

Oye es que yo tampoco sabía que aquí existían unas normas, te toca a ti enseñármelas, pero no me obligues a que te mire a los ojos si no quiero, no me digas que no te hago caso si ves que me distraigo con las motas de polvo en la luz. La naturaleza y mi alrededor es tan maravilloso que quiero aprenderlo todo, hasta la más diminuta partícula, hasta el más mínimo detalle. Pero si me enseñas a mirarlas, a jugar con las sombras, a correr para quedarme sin aliento, a esconderme o a hacer cosquillas, estoy seguro de que aprenderé todas esas cosas. Y de cada aprendizaje, de cada cosa que me enseñes, grabaré en mi memoria cada detalle, tanto que incluso en tus ausencias seré capaz de rememorar tus sonidos o tus expresiones. Enséñame a querer cada detalle de mi tanto como quiero cada detalle de ti, tanto como me gustaría llegar a ser lo que en mi mente eres tú para mí, tan grande como que eres el centro de mi universo.

Así que si algún día crezco y ves que intento ser libre, no me crees cadenas, ni físicas ni mentales. No me digas lo que puedo o no puedo hacer. No me digas que tengo autismo y estoy enfermo. No, soy Autista, soy distinto pero contigo si quieres puedo conquistar el mundo, lograré hacer algo que me haga sentir útil y podré tener dinero y ahorrar para todos esos sueños que tengo en mi mente. En mi mente mi sueño es volver a los bosques de Canadá. Sé que algún día volveré a respirar ese aire que huele a montaña, ese aire puro en plena ciudad, esa sensación de que soy más del universo que de cualquier otra persona de este planeta; porque lo confieso, es que me gusta vivir intensamente, me gusta ser quien soy, me gusta ser autista, y sobre todo, soy feliz siendo quien soy.

Os (me) quiero.

Neurodivergent2

CONSEJOS PARA PAREJAS NEURODIVERGENTES.

Esta entrada ha sido propuesta por Cris en twitter, que me confesó en un tweet leer junto a su pareja mis entradas de blog, a lo cual os digo que mil gracias por valorar mis esfuerzos en cada una de las entradas, realmente me implico en que este espacio, además de seguro, os aporte cosas útiles a vuestra vida diaria, o al menos, os haga reflexionar para mejorarla.

Yo como sabéis por entradas anteriores no me considero una persona sabia, más bien todo lo contrario. Me considero una experta en cometer errores, distinto es que de esos errores he aprendido a extraer enseñanzas y bueno, creo que eso me ha ayudado a ser mejor conmigo misma y con los demás. Es fácil dar consejos de pareja cuando has tenido tan solo una, tu pareja ha sido ejemplar y tu vida amorosa ha sido lo más parecido a un paseo en barca por el retiro: sin complicaciones, sin grandes sustos y disfrutando de las vistas. Desgraciadamente, mis relaciones de pareja han sido algo menos fáciles. No me arrepiento de ninguna, es decir, ¿cómo iba a prever tantos errores si nadie me advirtió de como ser una buena compañera?

Por eso este post, no persigue dar grandes consejos, aunque si intentar dar esperanza a todos esos autistas o alistas que en algún momento dudan de su capacidad para amar, para entablar relaciones de pareja o tan solo para ser mejor pareja con la que están en la actualidad. Ya sabéis que soy muy respetuosa con los colectivos LGTBI y lo hago encantada y desde el corazón. Creo que amar, en cualquiera de sus facetas, implica aceptación y para amar de verdad en este mundo, se ha de ser muy abierto respecto de las diferencias y de las adversidades de cada persona. Y es que lo más fácil es estar cuando todo va bien, cuando (si me lo permitís) el sexo y la pasión gobierna nuestra relación, cuando la necesidad física prima sobre la necesidad emocional. Pero un día todo aquello se acaba y para saber si has encontrado a la persona correcta (no me gusta hablar de escoger, el amor no se elige, se da o no se da, se siente o no se siente, pero hasta hoy, no he elegido querer a una persona) tienes que fijarte en cuestiones y detalles que van más allá de lo físico o las palabras. Para ser buena pareja se ha de estar preparado para todo aquello que comporta una relación, que por lo general, siempre sabrás cuando empezó, pero nunca cuando acaba. Eso es lo bello del amor, su imprevisibilidad para ir y venir.

¿Cómo aprender a tener una relación sana de pareja? ¿Cómo hacer que nuestra relación sea fluida por ambas partes en cuanto a comunicación se refiere? Eso es lo que vamos a intentar tratar en este post, con la particularidad, que uno de sus miembros (o ambos) son neurodivergentes. Para ser buena pareja es necesario:

1.- Ser sinceros desde los comienzos. Por ejemplo, yo cuando conocí a mi pareja le dije claramente que no me sentía preparada para tener algo con él porque no había superado un enamoramiento anterior, tal cual le dije “no creo que pueda enamorarme de ti porque creo que no estoy hecha para querer a las personas”. Mi pareja entonces se propuso ser mi mejor amigo. No quiere decir que no siguiera gustándole, pero decidió que sería mejor conocernos y dejar que las cosas fluyeran. En el peor de los casos ganaríamos una amistad y en el mejor de los casos tendría razón cuando me dijo, “si me das una oportunidad te garantizo que te haré cambiar de opinión”. Creo que ese es uno de los grandes problemas de la sociedad actualmente, no solo asumir la negativa, sino el darse cuenta de que cada persona necesitamos un tiempo. Al cabo de unos meses finalmente terminamos siendo pareja formal y somos felices, pero eso no sucede siempre. Él tuvo la paciencia infinita de entender y comprender mis emociones aun cuando no siempre fuesen las que él esperaba. Yo tuve la necesidad de no ocultárselas porque considero que respetar y apreciar a alguien se traduce en sinceridad y honestidad, incluso cuando lo que escucha tu interlocutor dista mucho de ser algo que le gustaría que dijeras.

2.- Quiere a la persona, con sus vivencias presentes, pasadas y futuras. Esto quiere decir que cada uno tenemos nuestras propias malas experiencias en el amor. Pretender que quererte a ti sea como si no las hubiese vivido no solo es egoísta sino poco realista. Querer implica respetar que una persona no solo son sus aciertos sino sus errores. Las personas crecemos y logramos nuestros avances a través de todos esos fallos en nuestras relaciones. Ello puede significar que con nosotros también se pueden equivocar, pero sería injusto decir que a un amigo somos capaces de perdonarle todo y a una pareja a veces no le damos ni el don de la oportunidad, si fracasa en lo más mínimo somos tan exigentes que pretendemos buscar a un ideal de persona, a una persona perfecta en todas las cosas que consideramos que debería serlo. La realidad es que no hay medias naranjas ni medios limones. No entenderé nunca esa analogía pero lo que si sé es que cada persona tenemos muchísimas probabilidades de tener pareja, enamorarnos, salir, disfrutar, romper…Hay que entender que las relaciones no son ataduras. Somos personas necesitamos espacio para desarrollarnos, lo contrario, sería una prisión y nadie se siente querido si siente que no es libre.

3.- Procura ser claro con tus expectativas. Hay personas que tienen claro que si una persona no quiere formar una familia no van a ceder en su sueño de tener la suya propia. Obviamente estas cuestiones no puedes tratarla sin más. En toda relación llega un momento en el que notas que el plano sexual es un complemento y os sentís cómodos hablando de temas profundos que van más allá del día a día rutinario, ahí puedes concretar más sobre donde te gustaría llegar con esa persona, vuestros planes vitales, vuestras aspiraciones sociales. Siempre tiene que llegar un momento para hablar esos temas. Hay personas que por su situación,  bien porque ya están asentadas, tienen trabajo estable y los requisitos para formar una familia, deciden hablarlo en una primera cita. La verdad es que no hay momento más o menos conveniente. Hay personas que dicen que en relaciones amorosas que están iniciándose se sienten abrumadas si sacas un tema así en una primera cita. A mi me parece que es ser poco realista. Si decides implicarte emocionalmente, es normal que quieras saber cuáles son las expectativas de esa persona, aunque te diga que hasta dentro de un tiempo no se ve formando una familia. Creo que al final es necesario para conocer de verdad a tu pareja, si no, te estarías aventurando a una relación que solo generará falsas expectativas, rencores y miedos porque obviamente los objetivos vitales son muy diferentes. SI alguien te dice desde los inicios que no desea los mismos objetivos vitales que tienes propuestos, no debes pensar y asumir que los cambiará porque te quiera, debes preguntárselo: ¿Crees que es una decisión inamovible o que podrías cambiar de opinión si te sientes en una relación más seguro? ¿Es cuestión de la edad o de que no deseas ese tipo de vida? Si no te contesta lo que deseas oír, deberás sopesar si verdaderamente quieres esa relación con todas las consecuencias que ello conlleva.

4.- No existen reglas en cuanto a ser pareja se refiere. Como sabéis yo soy mujer cisgénero en una relación heterosexual monogámica, pero hay personas que hoy en día optan por otro tipo de relaciones. Es importante que sepáis si esa es la fórmula que mejor se ajusta a lo que entendéis vosotros por relación. Hay personas que son muy felices en distintos tipos de relaciones como, y cito a modo de ejemplo, estas:

  • Poliamorosas: la pareja mantiene relaciones sexuales y afectivas con varias personas, pero se declara amarlas a todas. Cada uno de los vínculos se considera serio e involucra un compromiso. Normalmente quiénes acceden a una relación poliamorosa suelen entender que el amor no entiende de límites, sino que esos límites han sido impuestos por el ser humano de manera anti-natura por medio de la monogamia.
  • Swingers: son parejas que acuerdan que el otro miembro o ambos tengan encuentros sexuales con un tercero en espacios destinados para ello. Esto no implica establecer varios vínculos de pareja con esa tercera persona, sino que la relación contigo es emocional y sexual, pero sin pacto de fidelidad sexual.
  • Múltiples: Las relaciones múltiples permiten que una persona explore las opciones a su alcance manteniendo varias relaciones al mismo tiempo sin la presión de un compromiso. También implican un acuerdo. Cada uno de los involucrados sabe cuáles son las reglas del juego y las respeta. No se engaña a nadie, la finalidad es experimentar y dejar fluir las cosas hasta valorar si alguna de esas posibles parejas transitorias podría ser una pareja formal.
  • Flexisexuales: en este tipo de parejas, se trata de explorar manteniendo relaciones sexuales con otros sin importar su género o condición. Es un concepto de mantener una pareja abierta en el plano más sexual con la honestidad de hacer saber al otro que experimentarás con personas de otro género.

5.- Procura poner límites en la relación. En cuanto a los límites, debes intentar mantenerte firme y claro sobre las cuestiones que no piensas tolerar. Nadie va a dejar de quererte por decir que algo no te parece bien, que no es justo o que te molesta, solo hay que saber decirlo asertivamente. Mi psicólogo me dice que ser asertivo implica saber decir algo equilibrando tus emociones con las posibles emociones que pueda sentir esa persona al recibir la noticia. Esto es importante porque en los inicios es cuando más miedo tenemos a defraudar a la otra persona. Creo que si alguien te quiere de verdad, debe conocer todos tus estados de ánimo y saber afrontarlos todos. Parte de una relación no es solo pasarlo bien, es saber ser un apoyo y ello implica conocer todas tus reacciones. Si jamás te viese enfadada, asumirá que tu personalidad es grácil y que evita el conflicto. No quiere decir que debas ser una persona con ganas de pelea siempre, pero una persona puede hacerse respetar sin tener que gritar ni perder las formas. Para mi esas son las personas que más respeto, porque implica que tienen una gran capacidad de autocontrol. El autocontrol es básico para compartir relaciones de pareja, porque será más fácil poder querer y compartir tus vivencias con alguien si previamente eres capaz de controlar tus emociones y reacciones. Ello hará no que dejes de ser natural, sino que lo seas de una manera asertiva porque tus reacciones sean ajustadas tanto a tus emociones y pensamientos como a los de tu pareja. Quizá suele ser mejor usar formulas tales como, “creo que posiblemente me siento de esta forma por haber entendido…”, “no dudo que lo hicieras con buena intención pero me gustaría decirte que…”, “todos nos equivocamos, yo creo que hice esto mal, pero me gustaría que este tipo de cosas no las hicieras porque me duelen o molestan demasiado”. Siempre que se diga algo asertivo se trata de pensar visualmente en una balanza, necesitas valorar cómo decir lo que sientes y piensas, para ello piensa lo que se te viene a la cabeza y fíltralo haciéndole ver que no dudas de su intencionalidad o cariño. Si te cuesta expresarlo verbalmente puedes crear un código escrito, cartas o textos, donde expresar qué te sucede. A mí me funciona a veces cuando el shutdown es muy importante. En cualquier relación las normas son básicas para precisamente evitar y reducir los conflictos, poner vuestras propias normas consensuadas.

6.- Se tú mismo. Si presentas ecolalias, juegos de voces, balanceos, aleteos…no ocultes esa faceta de ti, no te esfuerces en controlarla. Quizá alguna vez topes con una persona que se asombre de tu control espacial o conductual a través de estas cosas, pero necesitas que lo sepa. Ese es tu verdadero yo, no el que se camufla socialmente aparentando ser neurotípico para poder tener un trabajo o entrar en algún grupo u actividad social. Tu pareja debe ser lo más parecido a la palabra hogar. Una persona con la que sientas que todas esas presiones están lejos de vuestra relación y de vuestro espacio-tiempo compartido. Si no es así, piensa que quizá estás queriendo que alguien te quiera por lo que eres para los demás, no lo que eres tú realmente. En todo eso ayuda que seas capaz de expresar amor de la manera que mejor sepas, puede ser con notas, preparando un desayuno sorpresa, diciendo te quiero…lo importante es que desestigmatices que expresar emociones, tanto positivas como negativas, puedan mostrarte como una persona dependiente. Son conceptos independientes y es importante que sepas diferenciarlos. Si no la persona puede estar echándote de menos y no ser capaz de expresarlo.

7.- No pierdas tu individualidad e independencia. La pareja es un equipo que se conforma de dos personas geniales que tiene una esencia única por separado. Por lo tanto, es necesario no sólo que construyáis en común y tengáis tiempo juntos más allá de la rutina, sino que es fundamental que tengáis tiempo libre de calidad, tanto fuera de la pareja como ambos. Es muy positivo a nivel individual implica lo que decíamos al principio de sentirse libre. Para avanzar juntos debe sentir que tú eres parte de sus avances propios como tercera persona, es decir, dándole espacio para cometer errores y tener aciertos, aunque conozcas que su decisión es más bien equívoca. Los consejos son una buena herramienta, pero cuando te los piden o notas que la persona está receptiva a escuchar tu opinión. A veces las personas necesitan experimentar por sí mismas y solo quieren que estés acompañando ese proceso, sin juzgar.

8.- Procura gestionar bien las obligaciones del hogar para tener tiempo de intimidad. La intimidad es necesaria. Para algunos implica mantener relaciones sexuales, mientras que para otros es simplemente compartir una película juntos. Se trata de que sintáis que os decís te quiero física y emocionalmente, aunque no necesites para ello un beso. Es importante buscar tiempo en el día a día para momentos así, por eso, una buena organización de las obligaciones del hogar ayuda bastante a que se optimice el mismo. Además el hogar es de ambos, se comparte por los dos, es vuestro refugio del día a día, así que ambos han de ser responsables de que se mantenga en buen estado tanto de higiene como de orden. Esto quiere decir que rigen los principios de equidad y justicia, lo que se traduce en que a cada cual se le exige lo que se le puede verdaderamente exigir, en función de su trabajo, tiempo, etc. Es una cuestión personal que se deberá ajustar a cada pareja en concreto, pero lo importante de todo ello, es que estéis de acuerdo. Esto también implica que cuando hay menores a cargo, es importante buscar tiempo para vostros como pareja. A veces las obligaciones diarias nos sumen en preocupaciones, tareas, tiempos, etc, que hace que se nos olvide que nosotros también necesitamos un tiempo de descanso para estar fuertes para todas esas obligaciones y momentos en familia, que aunque son positivos, hace que se sacrifiquen momentos de intimidad entre la pareja.

Hasta aquí mi aportación al amor. Espero no haberme equivocado con los tipos de relaciones, en esto hay personas más expertas que yo en twitter, solo he intentado poner un retazo de las mismas. El amor debe ser libre y respetuoso y mientras no se cause dolor a uno mismo o a terceros porque seamos honestos, sinceros, asertivos y respetuosos, creo que hay pocos límites que se puedan definir. Hoy os dejo con una frase de Antonio Gala, como reflexión final, la cual, dice así:

“El verdadero amor no es el amor propio, es el que consigue que el amante se abra a las demás personas y a la vida; no atosiga, no aísla, no rechaza, no persigue: solamente acepta”

18 DE FEBRERO: DÍA MUNDIAL DE SUKHAREVA


Hay muchos padres y madres que en redes sociales discuten que los autistas prefiramos llamarnos así a personas con autismo. Lo cierto es que puedo entender parte de su perspectiva cuando leo artículos como los de “alistas bajo cuerda” donde se explica el movimiento de la neurodiversidad y el empoderamiento de las personas. Sin embargo, y aquí hablo por les autistas que en muchas ocasiones se sienten en situaciones asimiladas a la mía, contemplo como padres de menores en el espectro recurren a dichas denominaciones para separar su ser de lo que se supone “causa” de una serie de conductas y reacciones que no se corresponden a las socialmente aceptadas por la neuronorma. Ello me genera mucha inquietud y controversia. Puedo respetar a progenitores que deciden usar ambas terminologías e incluso explicárselas a su peque para que, cuando tenga más capacidad de discernimiento, decida cuál es la que encuentra más ajustada a su forma de concebir el mundo. Pero no puedo entender nunca porque a les autistas adultos se nos hace una clase de pedagogía acerca de lo que socialmente es el autismo. Me parece que es cuanto menos irrespetuoso decirle a alguien quién es sin contar con su percepción.

Como veis el post no habla de Hans Asperger, ni tan siquiera habla de Leo Kanner, no. Habla de la persona que realmente se molestó en entender a personas diferentes, en encontrar ese patrón, sin hacer experimentos, asesinatos en pro de la ciencia ni torturar a personas que por ser distintas han sufrido lo que nadie se merece. Es que es muy gracioso cómo nos escandalizamos ante un campo de concentración o una cámara de gas, y somos incapaces de sentir y entender por qué no queremos vernos reflejados en el nombre de un científico que olvidó que la medicina tiene un juramento hipocrático, un juramento que ha de acompañar a su ejercicio y en el que en resumidas cuentas no todo vale por el pro de la humanidad y la ciencia. Existen no sólo unos límites morales, sino de derechos humanos, que precisan y necesitan ser protegidos en todas las facetas de desarrollo de una persona. Y entre ellas existe en nuestros artículos 14  15 de la constitución española, el derecho a la igualdad y a la integridad física y moral y la prohibición de la tortura, de tratos inhumanos o degradantes. No me extiendo mucho más en la faceta más política de este concepto, ya sabéis que me da muchísimo trigger tratar estos temas, pero creo, que a veces es necesario recordar la historia para saber por qué no debemos cometer los mismos errores.

En nuestro caso, la finalidad de que ser autista prevalezca sobre “persona con autismo” radica en la esencia de que aún hoy no puedes separar a la persona del autismo, no existe cura, no estamos enfermes, nos gusta como somos…lo que no nos gusta es que nos odies por cómo somos. Eso es injusto, atenta contra mis derechos y contra lo que soy. Y en el inicio de todo, está un nombre. Una simple palabra puede cambiarlo todo. No debemos olvidar el gran poder que tienen las palabras, como a nosotros sus matices se nos hacen tan difíciles de entender, no significa que les autistas no estemos despiertes y dispuestes a hacer todo lo que podamos por visibilizar la discriminación en nuestra neurodivergencia, discriminación que comparten muchas otras, pero que por motivos vivenciales, solo me centro en les autistas.

Y si, digo les autistas, a pesar de las grandes críticas que recibe el lenguaje inclusivo. Y lo hago porque mi generación está dispuesta a revolucionar la RAE, el Registro Civil (como ha sucedido en países como Canadá que cabe inscribirse como persona omitiendo el género), la legislación y todo lo que venga para lograr que la sociedad sea plenamente inclusiva. Y no me vale eso de que les millenials o personas jóvenes no respetamos a las generaciones mayores. Eso no es verdad, eso es un problema de educación, y en eso afortunadamente no solo es responsabilidad nuestra, sino del sistema, nuestros padres, la sociedad…esa reeducación se podrá lograr cuando como sociedad seamos capaces de hacer autocrítica, es decir, seamos capaces de aceptar nuestros errores y valorar nuestras proezas. Una deconstrucción interna que empieza por plantearse a donde nos gustaría ir como sociedad.

Estoy orgullosa de esa España pionera en trasplantes de órganos, de la que legalizó el matrimonio homosexual, la que sale a la calle para defender que las mujeres podamos salir sin miedo y no temer por nuestra vida o integridad (física o psíquica), la que cree que todos podemos ser partes por igual de nuestra comunidad. Quizá no esté siempre de acuerdo con las formas porque me considero una persona que, a lo largo de su vida, no ha tenido las herramientas que le facilitarían ser proactiva incluso en su esfera personal. Pero eso es una cuestión muy alejada de lo que se trata aquí hoy.

Grunya Efimovna Sukhareva fue una psiquiatra infantil soviética, y fue gracias a su publicación en 1925, de la que se obtuvo la primera descripción detallada de los rasgos autistas, diagnóstico que denominó inicialmente “psicopatía esquizoide” (significado en su momento: ‘excéntrico’), pero que más tarde decidiría reemplazar por “psicopatía autista”. El artículo se publicó unos veinte años antes que los informes de Hans Asperger y Leo Kanner, mientras el trabajo pionero de Sukhareva cayó en el olvido, quizá porque ser mujer y judía en aquella época era cuanto menos todo un acto revolucionario.

Sin caer en la redundancia por los numerosos artículos que existen sobre este tema, cabe destacar su anterioridad en el tiempo a los trabajos de Hans Asperger y Leo Kanner, considerados de forma prácticamente universal los descubridores del Asperger y del autismo respectivamente y que, a su vez, es posible que se plagiaran uno al otro, con lo cual, teniendo en cuenta este detalle, no es raro afirmar, como ya lo hizo Sula Wolff en 1996, que ambos y especialmente Asperger, conociesen su trabajo; de ahí a poder probar el plagio o el que se apropiaran del mismo me temo que es una ardua tarea que no me corresponde, pero si es de hacer reflexionar que quizá quien verdaderamente contribuyó a fijar los parámetros del autismo, y con ello, los rasgos que se pueden apreciar como para poder dar un diagnóstico, no ha recibido un trato justo por parte de sus colegas psiquiatras y psicólogos. La historia no ha sido justa con su labor en pro de la ciencia y, dicho sea de paso, en pro de la propia comunidad autista a la que debe que el mundo conozca y sepa que el autismo existe.

Sin embargo, ¿Por qué la gente se empeña en usar persona con autismo? ¿Por qué nos catalogan cual Ferrari como de alto o bajo funcionamiento? Es decir, la sociedad, en virtud de nuestro lenguaje y nuestra capacidad para enmascarar nuestras diferencias, decide si somos aptos o no para llevar una vida funcional, si podemos o no hacer cosas útiles y ser proactivos socialmente. Así, luego os preguntáis por qué algunes tenemos problemas para decir abiertamente que somos autistas. Si esta es la concepción social del autismo temo por mi futuro laboral, por mi independencia, por mi estabilidad emocional, por mi peque, en fin…temo por todo aquello que me importa y que como podéis ver, no dista demasiado de la realidad neurotípica. Quizá sea cuestión de suerte, o tal vez, que tampoco demandamos un trato desigual, sino justo, es decir, que la sociedad ponga a su disposición todas las vías para facilitar realmente la inclusión, tal y como no se le niega a un ciego el braille o a un sordo un audífono. A ello se le suma que a los que consideran funcionales y necesitan ayuda para su inserción laboral, no son lo suficientemente autistas para el sistema. Ya está bien de manipular el lenguaje y los criterios a vuestro antojo.

No queremos estigmatizar ni que los niñes se sientan como una pieza que no encaja; tampoco queremos niñas que sientan que su cerebro es masculino solo porque el azul haya sido el color del autismo. Hay mujeres autistas, como yo, reivindicando el autismo en mujeres para que se actualicen y se adapten los criterios diagnósticos a las niñas. Y en esto me aventuro yo aún más, que se actualicen a los niñes en general. No hay actividades ni juegos más propios de un género que de otro. Que se tenga en cuenta el gran número de casos de autistas NB o que forman parte del colectivo LGTBI y que sienten que dichos criterios diagnósticos no les engloban en su totalidad. No somos piezas que debamos encajar en ninguna parte, no somos un misterio para nadie, ni queremos que nos den a entender que estamos incompletes. Somos distintes, lo cual, para mí es un orgullo, aun cuando en ocasiones mis diferencias hagan que junto a la actitud indiferente de los alistas me sienta discriminada. Quiero una comunidad de familiares y profesionales que se actualice, que quiera formar un verdadero #autisteam donde los colores, las piezas y las formas se dejen en un segundo plano y se den herramientas reales para que los familiares y los propies autistas se sientan amades, comprendides e incluides en la sociedad. Y eso empieza por fomentar, divulgar y hacer ver que los propies autistas adultes estamos preparades para empezar con esta nueva revolución. Una revolución que va más allá de lo vivido hasta ahora donde el protagonista es el propie autista, que ayuden de autista a autista a que su desarrollo se lleve a cabo desde la plenitud y felicidad que le debería corresponder a cualquier niñe, para que pueda ser si misme en su vertiente más exponencial, que se sienta empoderade y liste para la vida real.

Me gustaría concluir esta breve entrada con una frase de Karl A. Menninger, para que reflexionemos sobre el futuro y si el modelo de sociedad que planteamos es el que nos gustaría para las generaciones venideras:

“Lo que se les dé a los niños, los niños darán a la sociedad

LA IMPORTANCIA DE LA AUTONOMÍA EN AUTISTAS

En ocasiones, cuando asistimos a centros de atención temprana, vamos tan obsesionados con la adquisición de habilidades comunicativas y del lenguaje, que todo lo demás pasa a un segundo plano. El problema es que, como todo en la vida, el desarrollo no se constituye de compartimentos estancos, sino que se trata de áreas interconectadas. El esquema visual más o menos sería el siguiente:

Separo la psicomotricidad entre gruesa y fina porque suele ser habitual en los informes de evaluación de muchos centros, no porque crea que no están interconectadas. Todo el desarrollo motor es global y asombroso o no, tan importante es que se mueva de forma adecuada como que coja un lápiz.

No soy la más adecuada para hablar de autonomía porque incluso hoy, tengo habilidades en esa área no adquiridas. Sin embargo, precisamente por ese motivo, estoy tan decidida y empeñada en que al peque de mi casa no le suceda lo mismo. En este post, no voy a entrar en la edad del autista. Aunque aparezcan tablas con edades, hay que tener en cuenta, que en cuanto a habilidades de autonomía e independencia se tratan de hitos a lograr. A modo solo orientativo voy a intentar extraer de la conjunción de otras de distintas páginas web (malasmadres, bebeymás, guía infantil, etc) para hacer unos pasos que nos sirvan de guía y a continuación vamos a intentar analizar qué deberíamos tener en cuenta para enseñarle algunas de esas tareas, comparando dos tablas:


Como veis, se empeñan en poner edades pero lo cierto es que la metodología Montessori, por poner una a modo de ejemplo en la que dicen justificarla, se basa en un aprendizaje en el que compañeros más mayores enseñan a los más pequeños, siendo la figura del adulto un mero guía educativo. Vamos a intentar llegar a unas bases comunes aproximadas de lo que podemos o no exigirle a nuestro familiar autista. Recuerdo que el tema de la edad no me es relevante, pero como lo subdividen de esa forma en vez de por adquisición de aprendizajes, vamos a valorar concienzudamente qué es coherente y qué no, qué es aconsejable y qué cuestiones deberían ser tu prioridad esencial según la edad.

Lo más probable es que sobre la edad de 2 a 3 años te hayan dado un diagnóstico, estés sospechando un diagnóstico o el desarrollo de tu peque te esté dando una especie de señal de alerta que te hace sentir asustado. No te preocupes, sea cual sea su neurodivergencia, no quiere decir que no pueda hacer determinadas tareas ¿Qué es lo más importante a valorar?

  • Su capacidad de comprensión. Aunque no tengas diagnóstico oficial puede ser que no comprenda todo aquello que se supone que debería por su edad. Bueno bienvenido al mundo de las personas que empleamos una forma de comunicación diferente. Tendrás que adaptar sus obligaciones a su comunicación. Ahora veremos cómo.
  • Su capacidad manipulativa. Obviamente todas las neurodivergencias no son iguales, ni tampoco son iguales todos los autistas, somos tan diversos como los neurotípicos. Ello implica que hay personas que además de una neurodiversidad presentan problemas motores, sean más graves o leves, sean más patentes en la motricidad gruesa o la fina. Bueno habrá que valorar qué puede hacer realmente, puede que en algunos casos no sea posible, pero todo es cuestión de intentarlo según las capacidades de cada cual.
  • No todas las cuestiones de las tablas son esenciales ¿Necesitamos que con 2-3 años lleve la leña o limpie los zócalos? No sé seamos realistas. Es esencial aprender a limpiar, pero si lo atrasamos en el tiempo hasta que domine su esfera personal, no sería un fracaso, sería adaptarnos a su desarrollo real. No es lo mismo la persona autista en su desarrollo que una persona neurotípica, pero incluso en la neuronorma, no todos los niños son iguales. Hablamos de márgenes en los que se pretende que más o menos aprenda a hacer esas actividades. Mas importante es la adaptación de su entorno y que seáis claros con las pautas y las responsabilidades a adquirir, es decir, que una vez le fijemos un compromiso seamos firmes en él, a que abarquemos un gran número de tareas que le causen ansiedad.

Teniendo en cuenta estos factores, aplicables a cualquier edad, ¿cómo debemos adaptar las tareas? ¿Qué tareas escoger? ¿Debo enseñar todas a la vez? Eso es lo que vamos a intentar ver hoy. Aunque nos basemos en las tablas expuestas para tener un punto de partida, insisto en que deberíamos tener un esquema de la autonomía con un esquema más bien circular donde lo primero sea mis habilidades básicas (autonomía física y fisiológica), donde empezaríamos primero en la esfera más estrictamente familiar; la segunda, habilidades enfocadas al desarrollo autónomo convivencial, es decir, las que incluyen habilidades que son necesarias para una sana convivencia familiar y para empezar a interactuar con la comunidad (desde empezar a hacer labores para el resto del grupo familiar hasta entrar a un sitio y dar los buenos días) y por último, habilidades de autonomía periféricas, llamo así a las que se refieren al manejo de una economía propia y la gestión de tiempos de forma autónoma, con pocos apoyos o ninguno. Para trabajar las segundas es importante, que aun no estando las del estadio primero 100% dominadas, la persona sea consciente de su importancia y tenga consciencia de la misma. Ello es porque la esfera de incidencia personal es menor, es decir, la repercusión positiva en la persona no es de forma directa, y debemos de entender por qué son necesarias.

Ahora, solo a título ejemplificativo, vamos a adoptar algunas de estas tareas para ver cuáles podemos considerar necesarias e importantes. Estas tablas han de adaptarse al ritmo de cada persona y tener en cuenta los aspectos mencionados, porque obviamente dependiendo del mismo los objetivos serán más o menos en cantidad, más o menos su duración para lograrla en el tiempo, y como ya avanzábamos lo importante es lograrlo, no el cuándo.

EDAD ENTRE LOS 2 Y 3 AÑOS.-

Creo que en el cuadrante quizá lo más conveniente, aunque ya lo hayamos mencionado, sería que fuese capaz de las actividades que se mencionan a continuación. No saturéis al peque hasta que veáis que tiene plenamente dominadas las que se enumeran. Se trata de crear rutinas y eso lleva tiempo, por eso os propongo unos ejemplos a aprender. Tened en cuenta que son hitos, lo que quiere decir, que hay que valorar cuantos proponer a aprender, que no todos han de aprenderse simultáneamente y que lo importante es la ejecución prolongada en el tiempo no la intensidad, sino causaréis colapsos por presión. Hitos a modo de ejemplo serían:

  • ordenar sus juguetes y sus cuentos: la primera regla esencial. El sentido de recoger sus cosas es que aprenda a valorar y respetar su espacio vital. Eso es importante porque es común ver como determinados niños rompen o malcuidan sus juguetes (es el caso del mío). Por eso es importante enseñarles a ordenar y valorar lo que es suyo, sino cuando sea mayor entenderá que las cosas.
  • echar la ropa al cesto de la ropa sucia: quizá sea pequeño para guardar toda su ropa, pero si podemos enseñarle, a la hora de la ducha, a poner la ropa sucia en un cesto, de manera que aprenda a ordenar su propia ropa. Lo que no esté sucio podemos enseñarle a colocarlo en un lado distinto para que aprenda a distinguirlo.
  • tirar las cosas a la basura: esto también es de obligado cumplimiento, podemos tener una pequeña basura en su cuarto para enseñarle a tirar las cosas y poco a poco cuestiones como la cáscara de un plátano o restos de comida, enseñarlo a través del paso siguiente.
  • Poner su vajilla en la mesa y comer solo: obviamente entiendo que la vajilla diaria a manos de un niño de edad tan corta solo es susceptible de caer al suelo, hay ver como se desenvuelve primero, pero si es cierto que a esta edad, ya lo comentábamos en el post de alimentación, es necesario dejarles experimentar con la comida. No nos pongamos nerviosos si vemos que no usa los cubiertos adecuadamente o si se mancha más de la cuenta. Hay baberos-peto estupendos para esta etapa y tiene años por delante para ir aprendiendo a usar los cubiertos. Que vaya manejando adecuadamente la cuchara y aprendiendo el tenedor es lo más esencial para su alimentación. Procurad que su vajilla esté a su alcance y tenga un mantel plastificado para poner su propia mesa.

Todo ello ha de aprenderse con apoyo instruccional sea visual o de un adulto como guía no verbal hasta que lo adopte como hábito. Es importante que durante las primeras etapas prime la paciencia y la serenidad. Por regla general, un autista puede tardar mucho más en generar una rutina y acuñarla como propia, no la que siempre suelen comentar en la TV diciendo que con tres semanas ya creas el hábito. Bueno un autista puede necesitar más tiempo y, NO PASA NADA, cada peque es un mundo, cada persona es todo un sinfín de posibilidades. Habrá cuestiones que cuesten más o menos abordar, pero es completamente normal.

El autista medio suele ver poco útil la autonomía en la medida que tendemos a tener muchos apoyos a nuestro alrededor. Pero, de repente, un día creces y no eres capaz de andar por la ciudad sin perderte (real, aún hoy me pasa y mi pareja ha tenido que guiarme vía telefónica porque estaba asustada o con ansiedad por no saber qué hacer) y sientes que no sabes manejarte vitalmente y que estás desorientado, y esa sensación, segrega más que la propia gente, muy a menudo, porque es lo que notas que te hace aún más distinto respecto del grupo. Si no teníamos suficiente con aprender habilidades sociales para poder socializar adecuadamente, de repente, tampoco sabemos cómo hacer las cosas propias de un adulto y se nos exige igual. Por eso quizá le de tanta importancia y valor a la autonomía, porque soy consciente de mi falta de herramientas en este plano.

EDAD ENTRE LOS 4 Y 5 AÑOS

Nuevamente proponen entre otras cuestiones que prepare alimentos sencillos, que sea capaz de usar un aspirador de mano, limpiar los pomos de las puertas…¿De verdad es nuestra prioridad? Dependerá de las habilidades adquiridas, si tiene un especial interés por la cocina, si es capaz de manejar adecuadamente los cubiertos, si ha dominado esferas del cuidado personal como la limpieza dental, el cepillado, lavarse la cara, etc. Insisto que hasta que uno no comprende la dimensión e importancia de su autocuidado es difícil que entienda el cuidado de su entorno más directo. Pero vamos a proponer algunas ideas que podemos considerar hitos a aprender. Lo importante es que los anteriores se hayan aprendido, que se hagan sin presiones y que adoptemos objetivos poco a poco, por ejemplo:

  • Que tenga un trapo a su disposición para quitar manchas o pequeños derrames de agua, puede que sea más fácil de entender si previamente le anticipamos una historia social sobre resbalones, quizá así entendería por qué es importante retirar ese resto de líquido.
  • Recoger la mesa. Este sería el siguiente paso a adquirir después del anterior. Se trata de que vaya tomando conciencia de que todo lo que se pone se quita. Sería interesante ir enseñándole en la etapa de verano a mojar los platos y meterlos en el lavaplatos (me refiero a los de su propia vajilla, no a los de la casa). Esto le hará tomar conciencia de que lo que se mancha se limpia y tiene un proceso, como siempre es importante marcar el ritmo: 1º.- recogemos los cubiertos y el plato, 2º.- los metemos en el lavabo, 3º.- echamos agua encima, 4º.- los metemos en el lavaplatos. Si los lavamos a mano, podemos introducir la esponja y el secado, aunque personalmente, esperaría a que alcance lo anterior antes de pedirle que introduzca más pasos. Se que alguna tabla lo pone mas adelante, pero con ayuda solo se trata de un paso más, no de que le de al botón de accionar o ponga el jabón en el lavavajillas.
  • Recoger su cuarto. Ya no hablamos únicamente de que recoja sus juguetes, sino de que sea capaz de mantener un orden en su cuarto. Para ello hay que ser realistas. Muchos objetos en el cuarto de un autista, solo puede traer como consecuencia un absoluto caos. Tenemos mucha memoria y normalmente ponemos las cosas como creemos que deben ir. Hay que ajustar las normas del autista a las del hogar y viceversa. Para ello preestablecer con pictos o palabras donde debe ir cada cosa. Si observamos que tiene una predilección porque determinados objetos vayan en un lugar, podemos adaptarnos y cambiar el orden. Se trata de enseñarle a ir ordenando su espacio personal con lo cual nuestro primer objetivo es tanto que mantenga el orden como que se responsabilice del mismo. Quizá una solución eficiente es que antes de la ducha, unos 15 minutos antes, se le informe de que es hora de recoger las cosas y lo haga poco a poco. No basta con decir recoge el cuarto, tendrás que planificar su recogida paso a paso. Si los elementos a mano son previsibles, un panel para marcar el plan de ordenación puede ser una buena idea (por ej. 1º.- los bloques, 2º.- los libros, 3º.- los coches, 4º.- la ropa y 5º.- coger el pijama, ropa interior calcetines y zapatillas para después de la ducha)
  • Higiene personal. En este paso y a esta edad deberíamos intentar al menos que sea capaz de lavarse los dientes, la cara y las manos para poder ir introduciendo la ducha de forma autónoma. La ducha ha sido una de las cuestiones más difíciles con mi peque porque su flexibilidad, como la mía, es reducida. La forma más sencilla es nuevamente, marcar los pasos, ir diciéndole verbalmente o a través de panel plastificado en el baño, paso a paso, las partes del cuerpo a lavar (1º.- brazos, 2º.- pecho, 3º.- barriga, 4º.- partes íntimas, 5º.- culo, 6º.- piernas, 7º.- pies, 8º.- pedir ayuda para la espalda). Es importante porque aunque no lo haga desde el principio perfecto, debe ir tomando conciencia sobre su cuerpo. Tener un espejo delante del baño de un tamaño considerable puede ayudar a que se vea y lo haga paso a paso. Los pasos han de marcarse hasta que veáis que el mismo decide no hacer uso del apoyo. Lo notaréis porque dejará de coger los pictogramas o dejará de pedir apoyo verbal para repetir el mismo los pasos, sea en su mente sea en alto. Tener en cuenta que este paso incluirá el vestirse solo.

EDAD ENTRE LOS 6 Y 7 AÑOS

De la primera tabla en este caso no metería absolutamente nada, algunos porque ya son repetición, otros porque aún no los considero necesarios. Creo que hay que respetar los tiempos de los peques y vuelvo a repetir que las pautas recomendadas son orientativas. No tengo la verdad absoluta en nada de esto, ni creo que los márgenes de edad se correspondan a ningún niño, cada cual depende de su madurez general en el desarrollo para hacer las tareas. Por eso insisto en llamarlos hitos. Lo importante no es la edad en sí, sino su generalización a su rutina diaria. Recordad que en cuanto a aprender hábitos se refiere, necesitamos objetivos claros, rutina, anticipación y tiempo. Hitos a trabajar serían:

  • Ordenar su escritorio. Lo ponemos aparte del cuarto porque suele ser a esta edad cuando empiezan los deberes y las actividades escolares en el hogar. Tener una mesa con pocas herramientas encima de la mesa pero que sean útiles es esencial. Tendemos a sobrecargar el espacio y eso impide que luego haya sitio para hacer las labores. Hay que tener en cuenta que el escritorio no solo le sirve para sus actividades académicas: dibujar, pintar, leer, modelar, crear…todo ello se puede hacer en su mesa, e incluso para ello precisa de orden.
  • Preparar su mochila. Hemos empezado la educación primaria y llega el momento de hacerle responsables de sus cosas. El maestro o la maestra no puede estar al tanto de cada objeto o prenda que llevamos al colegio, es normal, tienen un tiempo limitado para actividades muy concretas. Enseñarle a poner las cosas en su mochila le ayudará a sentirse independiente y a ser más eficiente en esos tiempos de preparación en el aula.
  • Intentar que haga la cama. Esto puede ser fácil si adaptamos la misma, es decir, si no pretendemos que estire una serie de sábanas como si estuvieran recién planchadas. Para ello sería mas conveniente usar un edredón únicamente y que su misión fuese ponerlo estirado y siempre con apoyo visual de cómo hacerlo: 1ª.- cogemos las esquinas del edredón, 2º.- estiramos hasta que veamos la esquina en el borde de la cama, 3º.- miramos que estén ambos lados aproximadamente iguales, 5º.- ponemos la almohada encima. Inicialmente no quedará siempre igual, pero con práctica empezará a fijarse siempre que con cuidado y cariño se le indique cómo hacerlo mejor. A veces es mejor un, “sería mejor dejar los lados sin que pisen el suelo para que te puedas tapar mejor”, que decir, “esto es un desastre no has hecho bien la cama”. Con el tiempo, una vez veamos que domina estirar el edredón, podemos probar a que lo haga con las sábanas e ir introduciendo elementos como mantas o colchas, pero el edredón, por su textura, es más fácil ser colocado bien en poco tiempo.
  • Ayudar a lavar los platos o a vaciar el lavavajillas. Obviamente hasta que no le veamos con seguridad y tenga la altura suficiente para colocar determinados utensilios domésticos no es buena idea que lo haga 100% solo, pero si, que comprenda que es parte activa del orden en casa. Ayudar puede ser que te de vaso a vaso para colocarlos en su armario, que te vaya acercando los platos y que, por ejemplo, guarde la cubertería solo porque el cajón donde se encuentra esté a su altura.
  • Cambiar el rollo de papel del wc y doblar las toallas. Son tareas que inicialmente no son excesivamente complejas, aunque las toallas, debemos de tener paciencia y no dejar que lo haga de inicio 100% solo, puesto que requiere de unas habilidades manuales que le costará inicialmente alcanzar, aunque con esfuerzo todo se puede.
  • Inculcarle tareas culinarias básicas. Ello puede ser que te de los utensilios con la mano, que aprenda con un pelapatatas a pelarlas (todo adaptado a su habilidad manipulativa, nada de cuchillos si no estamos listos), a limpiar el espacio de cocina con un trapo al finalizar la tarea. Son cuestiones muy sencillas, no pretendemos convertirle en masterchef salvo que sea un interés especial, pero si que entienda que la comida no cae del cielo, que requiere de una elaboración y que es importante saber nociones básicas de cocina. A algunos les gusta más empezar con dulces o postres porque les llama la atención el tomarlos después, por lo que tendréis que observar que le puede hacer sentirse más involucrado y feliz para entender los peligros y beneficios de entrar en una cocina. Todo ello incluye hacer un panel de normas sobre el comportamiento dentro de la cocina y de los utensilios que se utilizan. Es esencial para que comprendan la peligrosidad de algunos de ellos.
  • Que te ayude a separar ropa para la lavadora. Si queremos introducirle después que sea capaz de poner una lavadora es esencial enseñar antes este paso. Para ello podemos partir de la situación de un juego de clasificación, poniendo un pictograma con cada clasificación que usemos en casa, de manera que gana el que consigue colocar su montón de prendas lo más rápido posible (es una sugerencia para lograrlo).
  • Que alimente a la mascota. Tener una mascota está genial, pero es importante que se vaya responsabilizando de su cuidado, al menos de su alimentación y de ponerle agua, de esa forma le estaremos inculcando la responsabilidad de cuidar de alguien.

EDAD ENTRE LOS 8 Y 9 AÑOS

En este estadio ni las tablas se ponen de acuerdo, teniendo en una la franja de 8 separada de la de 9 a 11, y otra con una franja de 8 a 9 años. Lo importante es que los estadios anteriores estén dominados antes de intentar las labores que se enumeran aquí como ejemplo. Nuestra conquista es de objetivos para su autogestión no de edades ni de grandes metas a corto plazo. Queremos una persona autista serena que se autoordena, por ello sería interesante valorar como hitos:

  • Enseñarle a usar los electrodomésticos básicos de cuidado: el lavavajillas y la lavadora. Ya sabemos cargar el lavavajillas y tenemos dominado separar la ropa, con ayuda y supervisión, va siendo hora de que sepa poner la pastilla o el gel en el lavavajillas. Usar cápsulas es más cómodo y evita salpicones, aunque si prefieres usar en la lavadora jabón, procura que su textura sea de gel y que la garrafa sea de pequeño tamaño, de manera que sea fácil de controlar la cantidad que se va a echar. Una vez veamos que la tiene en su rutina y entiende sobre cantidades, podemos ir intentando que nuestra compañía desaparezca y empecemos a ir dándole solo la instrucción de poner el lavavajillas y la lavadora. Procura tener un panel o papel donde ponga cada paso a seguir para su funcionamiento. Tendemos a olvidar los pasos de las cosas poco interesantes jejejejeje.
  • Barrer y fregar el suelo. Obviamente los inicios serán algo catastróficos, pero también podemos intentar usar utensilios más sencillos. Para barrer deberíamos empezar usando una escoba y recogedor de mano, hasta que domine como se hace. Lo podemos usar por ejemplo, para las migas de pan de la mesa. Se que podemos usar un trapo, pero se trata de que coja dominio de usar un recogedor y para que sirve. Una vez sepa hacerlo, si ya va usando la fregona, será más fácil que sea capaz de utilizar una escoba. Procura que no vea que después vas detrás haciendo lo que él no ha podido hacer. Tendrás una casa menos limpia unos meses, pero un autista que va aprendiendo a desenvolverse. Yo aún soy incapaz de barrer 100% bien sin que queden restos en algunas partes del suelo, pero procuro hacerlo lo mejor posible y se que son cuestiones que requieren de paciencia (yo empecé a hacer tareas así con 17 años, no me juzguéis vv).
  • Ayudar a limpiar la mesa después de comer. Es fundamental que empiece a usar el trapo y a manejarse, ya que después podremos ir añadiendo cuestiones como las ventanas o espejos de casa. Las cosas no se limpian solas y es importante que por poco que pueda hacer, sea consciente de esta situación. Acordarse de poner los pasos (1º.- recogemos platos, vasos y cubiertos, solo cogiendo lo que pueda con la mano 2º.- recogemos jarra de agua, 3º.- recogemos las servilletas, 4º.- recogemos la bandeja de comida, 5º.- preparamos el trapo y los utensilios para limpiar la mesa, 6º.- pasamos el cepillo por la mesa cogiendo las migas de pan, 7º.- pasamos el trapo húmedo para eliminar manchas sobre ule o mesa (si es nuestro caso) y 8º.- retiramos el mantel o ule (si es nuestro caso).
  • Guardar la compra en su sitio. Si queremos que vaya tomando conciencia de la cocina, también debe aprender donde se guardan las cosas, de esa manera será mas sencillo que pueda ayudar en sus tareas de pinche de cocina. Ello incluye desde la comida hasta los utensilios. Por ello es importante que en espacios como la nevera, los armarios, los cajones tengamos pictos que informen de donde va cada cosa. Además de fomentar el orden, se fomenta la comunicación con la persona autista.
  • Guardar la ropa en su sitio y preparar su ropa diaria. Es normal que a esta edad la persona no planche, pero ello no le exime de saber ordenar su armario y donde colocar cada cosa. A veces es mejor que adaptemos el armario a las preferencias de la persona, es decir, donde crea que le es más cómodo coger las cosas. De esta forma le involucramos en el proceso de orden, toma conciencia del mismo y le damos alternativas que le hagan sentirse mejor con sus tareas. Para ello, podemos colocar pictos o palabras donde suela ir cada cosa y así recordarle su lugar, así nos será más fácil que prepare su propia ropa para el día siguiente.
  • Sacar al perro o limpiar la caja del gato. Siempre y cuando no lo haga absolutamente solo, es un gran paso que se vaya responsabilizando de las tareas de su mascota, porque los animales, como nosotros también tienen necesidades básicas de higiene y hay que enseñarles cuáles son. Poner paso a paso que hay que hacer, una ruta por donde acudir con el perro, que sea capaz de recoger sus necesidades son tareas esenciales para mantener y cuidar a nuestro amigo o amiga. Eso si, también hay que tener en cuenta su sensibilidad. Ir paso a paso, hay quiénes no toleran determinadas texturas al tacto y les puede costar recoger las heces; a veces ayuda tener un pequeño recogedor y echar algo de arena para poder luego tirarla a la basura adecuada en una bolsa. Ahí seguro que algunos amigos divergentes os pueden dar más ideas, afortunadamente mis animales viven en mi casa que está en el campo, y no requiero de grandes labores en este sentido puesto que en la naturaleza me dijeron que no es necesario recogerla siempre y cuando no interfiera en caminos principales.

EDAD ENTRE LOS 10 Y 11 AÑOS

Toca ir haciéndose mayor. Ya sabemos hacer un montón de cosas en el hogar y queremos que vaya dando pasos más importantes hacia su independencia absoluta, es decir, que fuese capaz en unos años de poder estar en casa en nuestra ausencia y mantenerla adecuadamente. Para ello, deberíamos ir aprendiendo a:

  • Limpiar las ventanas, espejos o el polvo de los muebles. Si ya sabemos barrer y fregar, con lo cual, debemos ir introduciendo tareas más concretas. Limpiar ventanas o polvo es relativamente sencillo, poner el líquido en el trapo y pasarlo por sitios concretos. Lo importante en este caso es concretar que muebles precisan de limpieza, cómo hacerlo paso a paso y crearle un listado por habitación de los que debe limpiar. Podemos empezar primero por su cuarto y posteriormente con el resto de la casa. Tener en cuenta que necesitamos mucha concreción en su elaboración.
  • Limpiar el baño. Limpiar la bañera y el váter es necesario y es importante que sepamos cada cuanto se limpia, cómo se limpia, etc. Entiendo que es muy tedioso crear una guía de cada aspecto vital, pero todo lo que hagáis así, generará una rutina de manera que esa guía física podrá ir desapareciendo (salvo algunas tareas) y tener una guía mental que repita cada vez que lo haga. Es importante advertir sobre el uso de productos tóxicos. Hoy en día hay sustitutos a la lejía que pueden ser convenientes para limpiar en caso de temor por salpicones o intoxicación.
  • Elaborar platos de comidas sencillos por sí solo. Aquí podemos aprender a hacer desde una tortilla francesa, cocer pasta, elaborar carne a la plancha, como hacer una ensalada. Adapta los platos a sus habilidades manuales. Si crees peligroso llevar una olla hirviendo, enséñale comidas que impliquen poco contacto con ollas. Deja para comidas o días en los que no quieras o puedas intervenir, platos que requieran de poco uso de elementos que consideres peligrosos. Lo aconsejable sería que lo hiciese dejándole tú los pasos y guiándole sobre el uso de los electrodomésticos. Una vez domine los mismos ir dejándole poco a como que los elabore. Uno de los sitios más peligrosos del hogar es la cocina, por eso decía antes la importancia de que haya unas normas y las respete.
  • Tender la ropa con ayuda. Se que la guía la ponía en el paso siguiente, pero introduzco un con ayuda, porque no todos sabemos colgar las cosas adecuadamente. Tenéis que trabajar previamente como colgar prendas más complicadas y cómo poner bien las pinzas, de esa manera, sabiendo poner la lavadora, ya llegará el momento de enseñarle a que lo haga autónomamente.

12 AÑOS O MÁS

Aquí seré más breve respecto de las tareas porque habrá de introducirse poco a poco y en función de las características de cada uno. Para mí, las anteriores serían los prerequisitos por así decirlo, y aquí empezaríamos a trabajar el ultimo estado.

  • Aprender a moverse por el barrio y a hacer la compra. Si queremos que sea independiente debemos encargarle tareas sencillas, concretas y marcarle un tiempo. Al principio podemos aprovechar estar en el mismo sitio para hacer estas cuestiones. Obviamente no recomendaría hacerlo solo salvo que domine la educación vial y tengáis plena confianza de que sabe desenvolverse bien como para aventurarse en ello. Tener en cuenta que por la disfunción ejecutiva perdemos mucho tiempo a veces en hacer las cosas. Poner un tiempo estimado, siempre por encima de lo que se tarda, nos ayudará a concretar la tarea (por ej. 30 min para coger 10 cosas de la compra que sabemos que podría coger en 15 min). Se trata de darle consciencia del tiempo y de que entienda que tardar más puede significar que nos preocupemos por la concurrencia de un colapso, el que se haya podido perder por la calle, que esté en una situación negativa para su persona. Recomiendo que previamente estén desarrollados también los círculos de confianza y el manejo del dinero. Siempre podéis también hablar con las personas del supermercado o algún vecino que esté pendiente de vuestro familiar sin preguntarle y os avisen en caso de colapso porque estéis en una tienda cercana o fuera esperando.
  • Planchar la ropa. Obviamente el planchado es una de las tareas más difíciles a hacer en el hogar. Que sea capaz de hacerlo es importante para que domine las tareas básicas. Procurad empezar con pocas prendas de ropa y sencillas y después ir complicando poco a poco las prendas a planchar. Para ello también se ha de enseñar que prendas requieren de plancha y cuáles no. Ello le ayudará a adquirir habilidades sobre como hacerlo correctamente.
  • Cocinar comidas más complejas. Esto le ayudará a hacerse su propio plan de comida y adquirir consciencia sobre una alimentación saludable. Para ello es esencial tener un recetario con los pasos a hacer, adaptárselos si es necesario, y enseñarle qué habría de comer por semana para tener una alimentación sana, aunque sea el mismo quien escoja los platos.
  • Trabajar la autonomía emocional. Es decir, que sea capaz de hacer sus tareas por su propio bien, no como una imposición social externa. Debe empezar a comprender la importancia de tener habilidades de autogestión, por qué son necesarias y para que sirven. Ya no es un mero niño, hablamos con un futuro adulto, y como tal, se le pueden explicar brevemente para qué sirven las cosas que le demandamos

Espero que os haya gustado el post. Me ha requerido más tiempo del esperado porque quería enseñárselo a compis autistas para que me diesen su opinión. Por favor, no os toméis la edad como referente, tomarlo como escalones necesarios previos para aumentar las tareas o adquirir nuevas. Si vuestro familiar es reacio a hacer sus tareas, sería necesario acudir a la ayuda de un profesional, puesto que se une la disfunción ejecutiva con una falta de interés o de comprensión sobre su necesidad. Procurad que sea alguien acostumbrado a trabajar con adultos, que no os de miedo ponerle en su lugar y evitar mostrarle que su participación es secundaria. Si quiere ser independiente debe serlo en todas las esferas de su vida, no todo es lo económico, y a veces nos lleva más tiempo del esperado comprenderlo. Hay asociaciones con buenos planes para adultos y si no un grupo de autistas o amigos autistas pueden hacerle ver por qué les gusta llevar a cabo esas tareas aunque de por sí sean aburridas, qué sensación les da poder controlar su gestión del tiempo y de su hogar, ya que como decía Jorge Bucay, “Nadie puede saber por ti. Nadie puede crecer por ti. Nadie puede buscar por ti. Nadie puede hacer por ti lo que tú mismo debes hacer. La existencia no admite representantes”. Creo que en cuestiones así es muy complejo si permanece en la misma residencia que sus figuras paternas si no conoce un autista que haya logrado lo que a él le gustaría, tener una economía, una familia, una casa, etc. Las tareas que no he puesto no es que no sean interesantes, es que las considero menos prioritarias o que dependen de todas las expuestas para llevarlas a cabo.

En cualquier caso, y como ya sabéis que es habitual, doy las gracias a @AidaTrazos por su labor a las revisiones que se hacen en este blog y a vosotros por leerlo; os dejo con una frase de Willa Cather para que reflexionéis:

<< Nadie puede construir su propia seguridad basado sólo en la bondad de los demás>>

GUÍA PARA AYUDAR AL CONTROL DE ESFÍNTERES A UN AUTISTA

Hoy tras analizar vuestros temas, por orden lógico de necesidad, he decidido anticipar el tema del control de esfínteres para aquellos padres que empiezan a sentirse agobiados pensando en el momento o hito de los más importantes para la independencia de una persona: la retirada del pañal. Nuevamente os voy a contar otro retazo de mi vida, para ver si además de consejos os da paz para aquellos que como yo, pasaron un mal momento forzando a su peque para aquello para lo que quizá aún no estaba preparado.

En la primera vez, me encontraba en el verano previo al acceso a la educación escolar, es decir, mi peque tenía 3 años y empezaría al curso siguiente primero de infantil. No estaba yendo a la guardería porque estábamos muy centrados en su estimulación temprana y porque combinar ambas resultaba apoteósico (se ponía malo cada semana). Por eso, ese junio previo, decidimos intentar el salto de quitar los pañales de día. Resultó ser una odisea. El peque no entendía que sus heces eran asquerosas, las manipulaba sin ningún pudor llegando a restregarlas por el suelo; tampoco encontrábamos un ritmo a la hora de orinar, no era capaz de avisar o de ir al baño solo, ni de lograr un control más allá de hora y media, lo cual no respondía a un patrón: un rato podía tardar cerca de media hora en hacerse pipí, y al rato, una hora. Verdaderamente sentíamos que cuando llegó septiembre habíamos fracasado, ello sin contar con la culpabilidad añadida a la que te someten más de una vez en el cole por no haberlo logrado. Bueno es que ser autista implica tener un desarrollo distinto, en el que algunas cuestiones se aprenden muy rápido y otras más despacio. Aunque en este tema me gusta hablar de concienciación del cuerpo, como ya veremos.

La segunda vez, fue justo al verano siguiente. Íbamos con mucha cautela pensando en la vez anterior. No tuvo ni punto de comparación, el peque tardó solo una semana en dominar, tanto de día como de noche, el control de esfínteres. Creo que la primera vez, por imposición social y escolar, nos precipitamos. Él simplemente no era lo suficiente maduro para entender qué se le pedía o en qué le ayudaría eso de quitarse el pañal. Y no es único de los autistas, he conocido menores que en edades más tempranas han sido ellos o ellas quiénes han pedido a sus progenitores la retirada del pañal. Creo que todo ello conlleva una serie de pasos madurativos y de hitos que hay que lograr poco a poco. En este post, ya adelanto, que reniego de las palabras tales como: “entrenamientos para ir al baño”, “domesticación para ir al baño” o “modificación conductual para ir al baño”. Eso es lo que los autistas conocemos por conductismo, y que yo sepa, a ninguna persona se le doméstica o entrena para ir al baño, simplemente se le guía para que aprenda a ir al baño, lo cual, no solo en el lenguaje, sino en nuestros actos, implica una diferenciación sustancial.

Ahora voy a daros unas pautas que a nosotros nos funcionaron esa segunda vez, que junto a una revisión con @AidaTrazos, ha ayudado a generar esta guía:

1.- Adecúa el entorno. Eso implica adecuar distintas cuestiones:

  • Prepara la zona del baño para que sea accesible a la persona autista. Habrá padres que opten por hacer uso de un orinal, y otros, que opten por usar un adaptador en su retrete. Cualquiera de las dos opciones es válida, es decir, no hay reglas cerradas en cuanto a ir al baño se refiere, la cuestión sería analizar si a tu peque o no tan peque le da miedo sentarse en el váter. Hay a quiénes les da verdadero pavor, no solo por la sensación de estar desnudo, sino por la temperatura o por asumir que lo que hasta ahora era correcto, es decir, hacer pipí o defecar en el pañal, resulta que ya no lo es.
  • Normalmente como elegimos el verano, también recomiendo empezar por dejar que el peque en cuestión haga nudismo o seminudismo sin pudor por casa. Se trata de que se acostumbre a verse desnudo, a experimentar lo que es bajarse la ropa y ponerse en el inodoro. Y eso requiere de un aprendizaje poco a poco sin prisas, y a su vez, que las fregonas y donde se sitúe se adapten. No podemos regañarle o mostrarnos negativos cuando no lo logre hacer en el váter, nadie nace sabiendo, y antes de que tu peque hiciera estas cosas, seguramente tus padres pasarían sus aventuras contigo.
  • Igualmente el hogar debe estar adaptado y tener un punto en el que exista el pictograma de pedir ir al baño, asimismo, la rutina de llevarle antes de salir de casa, es primordial. Que os vea hacerlo a vosotros y entienda que no pasa nada, que es normal, y que incluso antes de salir de casa, es habitual, le ayudará a ir generando su propia rutina. Procurad que si le acostumbráis a algo durante el baño (por ej: música relajante) pueda tenerlo en otros contextos y, no solo eso, con el tiempo intentar poco a poco retirar esa costumbre, sino, en baños públicos, puede llegar a ser complicado. de Asimismo, en la misma zona del baño, es aconsejable que pongáis una tabla con cada paso que ha de hacer para poder ir al baño bien:
  • 1.- Bajarme los pantalones
  • 2.- Bajarme la ropa interior
  • 3.- Sentarme en el váter.
  • 4.- Una vez haya hecho pipí coger papel o toallita  y limpiarse
    • yo le especifiqué de cuatro a seis cuadrados de papel, para evitar abuso.
    • Si usáis toallitas acordaros de añadir tirarla a la papelera o tendréis atoro asegurado, os lo dice la que causó varios en su infancia jejejejejeje.
  • 5.- Subir la ropa interior
  • 6.- Subir la ropa
  • 7.- Tirar de la cadena
  • 8.- Lavar las manos
    • acordarse de tener un panel diferente en el espejo o lavabo con cada paso para lavar las manos: 1º.- abrir grifo, 2º.- echar jabón, 3º.- enjabonar las manos, 4º.- poner las manos bajo el agua, 5º.- cerrar grifo, 6º.- secar las manos con la toalla.

Como veis está todo muy espaciado y concretado. Esto es importante porque en edades tempranas,  e incluso de adultos, a mayor brevedad y sobre todo cuanto más concisa sea la información y los pasos, es más fácil saber qué hacer. Conocer cómo hacer las cosas nos alivia la ansiedad y hace que nos sintamos verdaderamente incluidos en el día a día. Que aprendamos diferente no nos puede excluir de las responsabilidades propias de cada edad, solo se ha de tener en cuenta los pasos que se necesitan. Con el tiempo veréis que algunos pictogramas o pasos intermedios pueden desaparecer, es porque vamos naturalizando e interiorizando el aprendizaje.

2.- ¿Cómo sabemos si está listo? En el centro escolar en el que estuvimos entonces, la única persona que parecía preocuparse por mi peque, era la monitora. Ella se ocupó durante todo un curso en intentar espaciar sus idas al baño, pero verdaderamente luego me di cuenta de que no fue solo su intervención, sino varias cuestiones:

  • El peque podía estar tres horas o más con el pañal seco. Esa es la primera señal a controlar, estar muy pendientes de cuánto abarca su control. En la retirada del pañal es normal que haya escapes, pero la información previa nos dirá si es cuestión del cambio (que se sienta incómodo por cambiar la textura del pañal por la de la ropa interior) o si se trata de que aún no es capaz de aguantar. No podemos pedirle que empiece a correr si aún no ha empezado a andar. Lo primero es lo primero, ver si por sí solo, aún con el pañal puesto, es capaz de tener un control sostenido. Si es así, debemos apuntar en un cuadrante cada cuanto le cambiamos el pañal, si está húmedo o seco, para llegar en un par de semanas al término medio de la información sobre su madurez en este aspecto. Intentarlo sin llegar a un control previo, os llevará a la odisea de mi parte uno, y cuanta más espaciada sea en el tiempo, mejor ¿Por qué? Porque está empezando a ser consciente de que le incomoda el tener el pañal húmedo, y eso es señal, de que está empezando a estar listo. Los cuadrantes suelen ser plantillas que abarcan cada media hora, se suele poner si ha miccionado en el de la hora en cuestión y si lo ha realizado en el inodoro o
  • Nadie le metía presión sobre cuando ir, intentábamos que lo pidiera (entonces no tenía lenguaje verbal) así que era importante tener una rutina de baño generalizada. Es decir, nadie le obligaba a ir pero antes de salir de casa, yo me sentaba y él veía que yo lo hacía. Muchos niños por imitación también quieren sentarse al ver a iguales o adultos de referencia hacerlo, más aún, en el caso de los niños, algunos tienen verdaderamente problemas para tocarse o que se dejen tocar sus partes íntimas. Normalmente, es porque no han visto a sus padres hacer pipí de pie. Es importante naturalizar el contexto, pues quien mejor que sus progenitores para normalizar la situación.
  • Si queremos prepararle podemos usar desde el juego dirigido hasta cuentos para mostrarle la funcionalidad del inodoro y qué esperamos que haga en él. Todo ello ha de hacerse con tiempo, nada de las dos semanas previas y a correr, se trata de ir a su ritmo, no de imponerle un ritmo anti-natura. Prepararle implica preparar también el atuendo. Yo solía usar bañadores tipo calzoncillo, pero unos que aunque son cortos, a partir de las piernas van más sueltos, de manera que pudiese bajarse la ropa y que a la hora de lavar, pudiese cambiarle rápido y limpiarlo relativamente rápido. Así se facilita la cuestión a los padres y el peque se siente cómodo.
  • Primero es la orina, y después, las heces. Hay autistas que del pavor que les da hacer caca en el váter, se hacen daño, llegando a sangrar. Cuando hablábamos de ir poco a poco, es una cuestión de salud. Para ello, es recomendable que la dieta no varíe en tiempos ni cantidad, que sea abundante en líquidos, y que si optáis por introducir las heces también, incluyáis verduras o alimentos que favorezcan ir adecuadamente al baño sin que el peque haga presión, pero en cualquier caso, debéis entender que hay que darle tiempo para entender la dinámica, y que por cuestión de repetición, es más fácil que entienda primero el hacer pipí.
  • ¿Cuándo debemos llevarlo? Pues unos 10 minutos antes de la hora estimada de evacuar (es decir si suele orinar a las 11:30, sobre las 11:20 horas) de tal manera que le demos tiempo para relajarse. En ese momento tener un libro entre las manos o algún objeto que le relaje puede ser beneficioso, puesto que necesitamos que no haya estrés para que miccione. Igualmente, como recomendación por parte de Aida por casos de otros autistas es aconsejable echar algo de papel antes de hacer pipí y/o defecar, puesto que algunos nos asustamos cuando oímos las heces caer o ante el contacto del agua al salpicar.

3.- Hemos conseguido que vaya al váter y que esté sentado, es decir, notamos que estamos listos y que incluso logramos algún pipí en el váter aunque aún presenta escapes.

  • Cada logro ha de tener una satisfacción enorme y cada escape un silencio palpable, es decir, ni se castiga ni se menciona el escape. Evitar reconfortarle con apegos físicos del tipo, aparatos tecnológicos u objetos que no sean sustituibles. Es importante darle ánimos reales, decirle que estás orgulloso, que lo está haciendo muy bien y que es un campeón/a porque va a ser capaz de usar el váter como el resto de la casa (evito el término “mayores” porque efectivamente algunos tardan más en controlar 100% esfínteres y lo importante es pensar también en su estabilidad emocional, estamos dándole autonomía e independencia y será un hito con independencia de la edad que tenga). Nosotros solíamos hacer grandes interacciones sociales del tipo cantar una canción, tocar las palmas, etc, porque ya la propia celebración en sí le hacía sentirse genial y que habíamos logrado un verdadero triunfo. Solíamos obviar los escapes porque no queríamos darle importancia justo a lo que no lo tenía. Si castigas o no dejas de hablar sobre sus escapes solo entenderá que bien quieres más escapes porque fomentan la interacción social, aunque consista en una regañina, o que bien le creen ansiedad ¿Ninguna de esas opciones es la más acertada no creéis?
  • Intentamos enseñar fórmulas para adelantarnos, que aprenda poco a poco a pedirlo. Aquí lo importante es que sienta el apoyo también cuando pide ir al baño, aunque lo que haga no sea sustancialmente cuantioso en cuanto a líquido, hay que fomentar esa comunicación. Si su actitud es más bien individualista, no pasa nada. En mi caso el peque, por su ausencia del lenguaje, no lo pedía siempre (imagínate tener ganas, no poder aguantar mucho, tener que tener el pictograma y luego correr al baño, ¿difícil verdad?), hay que darles tiempo a veces para dominarlo. Mi peque tardó año y medio en pedir de forma tajante siempre el ir al baño, podíamos ir a un restaurante y levantarse de repente para ir sin mediar palabra o intentar bajarse los pantalones en plena calle. Es normal, no os agobiéis, todo requiere un tiempo y lo importante no es cuanto tardemos sino que sienta que cada avance es un paso seguro y no se generen regresiones por ansiedad. A veces es útil que junto al pictograma enseñemos algún gesto no verbal (este mecanismo es válido para autistas preverbales) precisamente para ahorrar tiempo. Una vez consigamos dominar el pedir, ya podremos intentar enseñarle a hacerlo de forma verbal, pero a esa edad se trata de ser prácticos. Con independencia y autonomía vamos generando pasos para su día a día, generamos momentos que realiza y por tanto, cosas que compartir en una conversación, por dirigida que sea. Esto lo recalco por la de padres que tras horas y horas de terapia se quejan de que los menores interactúan poco. Necesitas tiempo, vivencias y confianza y eso no se logra con un terapeuta únicamente. Los terapeutas te ayudarán con pautas y a que logre un desarrollo globalizado más adecuado, pero no a generar más confianza con el autista, para ello hay que conocerse y eso requiere de tiempo y esfuerzo.

4.- Hemos conseguido el control de la orina, pero aún se nos resiste el control de las heces.

  • Evalúa si a tu familiar autista le da ansiedad defecar en el orinal o inodoro. Hay muchos autistas que además de problemas digestivos presentan problemas de evacuación por trastornos como la ansiedad o el estrés. Un simple estímulo sensorial puede variar todo el resultado cuando se trata del control de esfínteres, pero en el caso de las heces es aún más peligroso por los daños que pueden generar (sin contar con las infecciones de orina que se puedan causar por retener demasiado el pipí, aunque en menores, los escapes suelen ser más comunes). A veces cambiar el orinal de habitación, promover el ruido blanco o incluso unos cascos aislantes pueden ayudar a que se relaje y se muestre más receptivo.
  • Analiza su patrón para ir al baño y cuida su alimentación. Mi hijo durante el aprendizaje, gracias a ser muy estrictos con los horarios de comida, conseguimos anticipar su horario para ir al baño de forma aproximada (entre las 15:00 y las 16:00h). Eso nos dio un margen para que, junto a la anticipación, intentásemos sentarle. Los pasos son más o menos similares a los realizados a la hora de hacer pipí. Hay que evitar regañarle o mostrarse hosco si se le escapa o si no lo realiza en el váter. Cuanto más consciencia logre acerca de la limpieza y la higiene y más se le explique la importancia de hacer sus necesidades en el baño, más sentirá necesidad de hacerlo. Aunque algunos casos no muestran desagrado ante la presencia de las heces en su cuerpo, lo cierto es que también puede ser por la falta de conciencia social y corpórea. En niños neurotípicos es normal que desde pequeños se aluda a palabras como “qué asco”, “cochino”, etc. Quizá a nosotros una historia social sobre las consecuencias de estar sucio nos vendría mejor. La palabra asco no me dice nada, pero si me muestras a gente con cara de desagrado por el olor y las consecuencias de ir sucio, entenderé que no es conveniente ir sucio y mostrarme proactivo a lograrlo. En cualquier caso, llevar una dieta que ayude a la defecación gracias a la ingesta de cereales, frutas (como el Kiwi o la ciruela) y verduras, podrá evitar sobreesfuerzos negativos. En caso de persistir sería recomendable acudir a su médico.
  • No fuerces el intento. Cada vez que intentemos el tema del control de esfínteres debemos marcarnos un plazo razonable (unos 2/3 meses de la época estival por ejemplo). No podemos convertir un acto natural en una tortura, lo que no implica borrar lo que se ha logrado. A veces conseguiremos dominar el pipí y no este paso en el mismo verano. Bueno podemos usar braga pañal, dejarle que vaya al baño a hacer pipí y darle tiempo para las heces. No forzar implicar dejar márgenes de tiempo suficientes. Quizá a mitad de curso vaya lográndolo poco a poco con la rutina escolar, lo importante es que sienta que sus pasos, por breves que sean, son importantes y valorados.
  • Por cada logro un gran triunfo. La fiesta ha de ser la más grande de todas y usar el mayor de los logros para su conquista (en nuestro caso, dada su edad, eran los huevos kínder y se que a más de un peque autista, como el de mi gran Aida también) en tu caso puede ser un peluche, un cuento, jugar al escondite, cantar adiós a las heces….en el mundo de los niños todo son misterios, salvo que para los niños, no existe ningún ángulo inabarcable para entender lo que nos rodea. Hay que ser muy observador y tener la mente abierta sobre que les hace sentirse amados y eso dependerá de cada autista. Quizá un simple abrazo pueda ser suficiente. Ahí entra tu intuición.

5.- Retirada del pañal durante la noche. Igualmente, en mi caso es cierto que por madurez pudimos quitar tanto los pañales de día como de noche, pero no es lo habitual ni lo más aconsejable si no está preparado. En este caso, debemos observar:

  • Tener la rutina y las herramientas adecuadas, tales como, cubre colchón, acceso adecuado a bajarse de la cama y, si fuese necesario, el orinal preparado, dependiendo de su sensibilidad sensorial. El autista estará en pleno sueño cuando hagamos el intento de llevarle al baño, así que todo lo que evite que pueda continuar después descansando es esencial.
  • Si el pañal aparece seco una gran mayoría de noches. Es importante porque lo contrario va a suponer cortarle el sueño para acudir al baño constantemente y necesita descansar y estar relajado. Solo aconsejaría lo contrario si veis que el mismo se levanta para pedir ayuda para ir al baño aun usando el pañal o porque insista en no usarlo, ya que ambos, son signos de madurez y de querer alcanzarlo y como todo en esta vida, las ganas son esenciales. Para ello nuevamente deberemos hacer un registro, de ahí que los períodos más aconsejables para ello sean las vacaciones, puesto que nuestro sueño como adultos puede verse alterado.
  • Anticipar el ir al baño antes de acostarse y cuidar la ingesta de agua. Si empezamos, cuidar la ingesta de agua media hora más o menos antes de dormir. Obviamente si es verano y el calor es sofocador no se le puede negar agua, pero si se levanta pidiéndola se le puede acompañar al baño tras su ingesta, para evitar que la vejiga esté llena en su totalidad y así minorizar los escapes. Para ello anticipar que antes de dormir hay que ir al baño es esencial, puesto que además de evitar que tengamos la vejiga llena, le ayudará a disociar el sueño de la evacuación, cosa que antes de alcanzar el hito es bastante habitual que el cuerpo no tenga disociada.
  • Animarle y apoyarle positivamente después de lograrlo. Como puede ser que lo logre de noche y necesitamos que lo haga sin desajustar el sueño, usar un peluche o una economía de fichas cada vez que lo logre puede ser la mejor forma de reforzarlo, pero tiene que ser lo suficientemente potente y alegre para que se sienta realizado. A veces basta un simple abrazo y unas palabras de ánimo; otras, el ponerle una canción relajante que le guste o dibujarle la típica carita sonriente del cole les pone muy contentos y se van tranquilos a la cama.
  • Si se usa pañal ajustable como ropa interior, es decir los que se bajan como aquella, observar si es capaz de amanecer seco y acudir al baño a mitad de noche, o si por el contrario, aun levantándole lo realiza en el pañal. A veces, ayuda el dejar totalmente de usar texturas como el pañal ya que lo asociamos a poder hacerlo en él sin problemas. Aventurarse en las épocas más calurosas del año a dejarle con la ropa interior sería lo más adecuado si vemos que ya logra levantarse por sí solo o aguantar la noche, pues ello, supondría alcanzar totalmente el hito. Que no nos de miedo que se manche o se sienta manchado, salvo que no sienta ninguna sensación de asco, que como ya os anticipaba hay que trabajarla, porque suele ser natural sentir desagrado. En ese momento decirle no pasa nada, “esta noche haremos pipí en el váter y no habrá más mojado” puede ser la mejor frase. En caso de ser su lenguaje más limitado, el usar pictogramas diciendo “si usas váter, no te mojas” puede ser lo más acertado.

Como en todos mis post, me gusta buscar una frase que resuma en buena medida lo que intentamos aprender. Gracias nuevamente a Aida por ayudarme a revisar el post y darme su visión, que aún en la distancia me hace darme cuenta de que hemos vivido historias más similares de lo que a veces pensamos, y nos unen aún más en nuestra preciosa forma de entender la vida y el autismo (su twitter @AidaTrazos). En este caso, he encontrado esta frase de Benjamin Franklin, que dice así:

<< Cuéntamelo y lo olvidaré. Enséñamelo y quizás lo recordaré. Hazme partícipe y lo aprenderé>>

¿CÓMO ENSEÑAR HÁBITOS DE ALIMENTACIÓN SALUDABLE A UN AUTISTA?

La alimentación en el autismo es una de esas peculiaridades que aún no me explico cómo no se someten a estudio para introducirse entre los rasgos diagnósticos. Son muchos los familiares de autistas que verdaderamente se sienten apabullados con la alimentación, ya que como bien dicen muchos «somos lo que comemos» (Ludwig Feuerbach) y una buena alimentación redunda en una buena salud. Aquí me gustaría matizar que por desorden alimenticio voy a entender desde el autista que tiene problemas con introducir nuevos alimentos, desiste de determinadas texturas, hasta quiénes presentan rasgos de estrés u ansiedad alimenticia, es decir, una impulsividad comiendo que se traduce en “me lo como todo”, sin una rutina y en cantidades que pueden variar de mucho a poco, pero que dañan nuestro organismo.

Para que entendáis mi forma de actuar, yo y mi peque nos encontramos en la segunda familia del espectro respecto a la alimentación, con la distinción de que verdaderamente odiamos determinadas texturas (odio las cremas, me causan verdadera ansiedad ver una y tener que comérmela porque, efectivamente, me producen arcadas desde el minuto uno, mientras que para mi peque es la lasaña y cualquier tipo de pasta blanda). La primera vez que mi peque vio un macarrón era incapaz de tan siquiera verlo crudo, le causaba verdadera ansiedad, y por primera vez, un peque que hasta sus 3 años había comido prácticamente de todo, mostraba verdadero pavor ante un plato de comida.

Como veis, la alimentación en el autismo y los desórdenes en ella, pueden tener causas muy complejas que pueden abarcar desde problemas sensoriales hasta razones psicológicas. La cuestión es, ¿Cómo se cuál es la causa por la que mi familiar autista no come adecuadamente? ¿Qué debería hacer?

1.- Acude a un médico. No es que sea especialmente sabia en este campo. Es de sobra conocido que algunos realizan dietas muy restrictivas en sus familiares autistas. Para mi, cualquier solución en este campo debe ir acompañada de un estudio previo. En principio, evitaría acudir de primeras a profesionales que aconsejen dietas sin gluten, lactosa ni caseína ¿Por qué? Porque lo primero es que le haga un estudio un endocrino al uso. Que algunos autistas presenten problemas para digerir el gluten o la lactosa, no significa que todos lo hagan porque, como me gusta decir, no es propio del diagnóstico, se trata de una cuestión de salud en la que influye algo más que una condición neurobiológica ¿Quiere ello decir que esté en contra de las mismas? No exactamente, pero aún no se han realizado estudios que demuestren su eficiencia, o incluso, cómo detectar que es necesario hacer ese cambio de alimentación. Sin embargo, puede ser que con independencia de esa dieta, algunos autistas presenten alergias o intolerancias. Imagínate que te duele la barriga a todas horas porque no dejas de tomar leche y eres intolerante, obviamente estarías de mal humor ¿no? Por tanto, primero recomiendo acudir a un digestivo y a un endocrino, y si a pesar de los posibles cambios o no cambios sigue persistiendo un problema alimenticio y no se explica por las razones que continúan, decídete a hacer la dieta sin gluten, sin lactosa ni caseína, pero no la hagas por inercia. Yo soy autista (y mi peque también) y no presentamos problemas de ese tipo, no ha de ser la norma, pero siempre hay misterios que la ciencia aún no llega a explicar. Debes guiarte por tu intuición una vez los métodos lógicos no dan resultados.

2.- Desarrolla hábitos alimenticios y de autonomía relacionada con la comida. Nuevamente, como he comentado en anteriores posts, es importante la rutina para crear autonomía. Desde pequeños, aunque usen mesas y sillas más pequeñas, es interesante que tenga su propia vajilla (la típica de plástico de algún personaje de dibujos). Ello le dará libertad para manipular sin que sufras por posibles caídas para hacer lo siguiente (se recomienda usar panel de anticipación de los pasos a seguir y del lugar donde se desarrolla cada comida del día):

  • Lavar las manos antes de comer
  • Aprender a poner mi mesa (con el tiempo la de los mayores): para ello podemos usar una platilla plastificada de tamaño folio donde se dibuje la silueta de un plato, los cubiertos, vaso, para aprender cómo se coloca).
  • Aprender a comer sentado.
  • Manipular los cubiertos y vasos sin riesgo.
  • Manipular pequeñas jarras de plástico para aprender a servirse agua. Yo empecé a hacer esto en la etapa de verano. Entiendo que en invierno que se moje constantemente pueda ser algo disruptivo, pero las épocas de calor son un buen momento para introducir estos cambios.
  • Tener servilletas a mano para limpiarse la boca
  • Permanecer en silencio mientras se mastica.

En el caso de que observes que demanda tu ayuda, no puedes quedarte eternamente mirando cómo fracasa o se frustra en los intentos, ello solo provocará que la hora de comer se vuelva algo tedioso o negativo, que le causa estrés. Los autistas aprendemos mejor si se nos da el modelo correcto para aprender qué queréis que hagamos; los especialistas suelen recurrir a que se ponga una persona detrás del autista y usando las manos del mismo se le dé instrucciones (no verbales) sobre cómo hacerlo. Pero para mí la forma más natural de hacerlo, es fomentando la comida con algún familiar. Sé que usando mesas pequeñas es algo más incómodo, pero ver a alguien delante cómo usa las cosas sirve de base para imitar, salvo que apreciéis que la imitación la hace en espejo, en cuyo caso, si no es su mano dominante, puede ser mejor la opción anteriormente expuesta.

Antes de empezar a comer y una vez terminemos es importante que acudamos al panel general del día para saber qué podemos hacer después. Hay especialistas que recomiendan que la actividad posterior sea la que más le apetezca. Mi opinión es que dependiendo de la gravedad del desorden puede o no ser contraproducente. Se trata de que cree un hábito alimenticio, pero ello no puede depender de un televisor o de un ipad (lo digo por lo potentes que suelen ser para los menores) si luego, llegado el momento de ir al comedor escolar, no tiene opción de tener los mismos. Yo aconsejaría que en caso de usar un aliciente, el mismo sea social o que pueda ser usado en cualquier lugar (un cuento, un peluche, jugar al pilla pilla, etc), porque si no la tendencia va a ser a reclamar siempre lo mismo. Si ya tienen comprensión suficiente podéis darle a elegir qué le gustaría hacer después entre dos opciones predeterminadas por vosotros. En cualquier caso, no se puede gritar ni castigar a la persona por no terminar el plato o por no comer un alimento nuevo. Las terapias conductistas llegan a causar verdadero estrés llevadas al extremo (p.ej: mi peque lloraba cada vez que no terminaba un plato, mostraba una actitud de ansiedad, llegando a forzarse a comer hasta vomitar, eso no es una solución). Debéis acostumbrarle a que se sirva en el plato una cantidad suficiente para su edad. Hay que alimentarse 5 veces al día, no comer una vez al día las 5 raciones diarias jejejeje.

3.- Estudia si presenta hiper o hiposensibilidad alimentaria.

Os expongo este cuadro extraído de un blog de referencia (Autismo Diario, entrada “Los desórdenes de la alimentación en los Trastornos del Espectro del Autismo” por Daniel Comín), no soy partidaria de todos sus artículos pero esta información me parecía interesante:

HIPERSENSIBILIDAD HIPERSELECTIVIDAD
Acumulación de alimentos en la boca, sin que el niño se de cuenta
Bocados muy grandes
Busca sabores fuertes (Limón,
picante, quesos azules,…)
Predilección por alimentos
crujientes
Pasión por refrescos gaseosos
Tendencia a tomar la comida o
muy caliente o fría
Presencia de babeo abundante
Dificultad a la hora de limpiar al
niño
Reacciones exageradas
Rechazo absoluto a probar nuevos alimentos
Obsesión por comer siempre lo
mismo
Fijación con determinadas texturas , sabores, olores temperaturas,…
Obsesión con determinadas marcas o con los envases.
(Por ejemplo, el niño solo come una marca determinada de yogur, el
fabricante cambia el diseño del
envase y el niño ya NO quiere el
yogur).
Predilección por determinados
alimentos excluyendo todos los
demás

Yo añadiría como rasgos de hiposensibilidad: ansiedad a la hora de comer, falta de una correcta deglución, comer hasta notar arcadas o sensación de nauseas, tendencia a comer alimentos que se perciben desde un ámbito externo que no son de su agrado, obsesión con lo que yo autodenomino “el síndrome del plato vacío” (lo llamo así porque es consecuencia de un abuso de terapias conductistas lo que conducen a que se obsesionen con terminar el plato hasta el punto de comer sintiendo ganas de vomitar).

Las dificultades en la percepción sensorial es uno de los aspectos más importantes a contemplar en los problemas de alimentación, ¿por qué? Muchos autistas pueden presentar hiposensibilidad o hipersensibilidad. Es curioso cuando me explicaron todo esto, pensaba que únicamente se regía en la zona lingual ¡ERRROOOOOOOR! Todos, durante el desarrollo, pasamos por una etapa en la que, las manos, son parte importante del hábito alimenticio, igual que lo son para otros aprendizajes. La razón es que en cortas edades es a través de la manipulación como mejor conocemos el mundo. Es importante destacar esto para cuando leáis cómo lograr introducir alimentos nuevos, veréis la importancia que tiene. 

A través de la combinación de las manos y de la lengua podemos saber cómo sabe un alimento, qué textura tiene, si es más cremoso o duro…Por eso, cuando se trata de bebés (a mí me lo recomendaron sin saber entonces el diagnóstico), es importante dejar la manipulación manual, que coma trocitos pequeños con las manos, que sienta y experimente con el alimento, ir observando la masticación, la deglución e incluso si tiende a saborear o a “engullir” el alimento. Cada estadio implica una especie de escalera sobre el desarrollo para poder afirmar si está preparado para comidas más o menos sólidas, nuevos alimentos, etc. Analizar y observar sus reacciones ante cada uno de ellos, nos puede dar información acerca de si nos encontramos ante un perfil u otro, y a partir de ahí, intentar buscar una solución que se ajuste a su forma de entender el hábito alimenticio. Si la situación se agrava, acudiría a un especialista en integración sensorial o Terapeuta Ocupacional para lograr hallar la forma de procurar al peque una alimentación sana y equilibrada, lo que no siempre implica una gran variedad pero bueno, se trata de ir ampliando su alimentación poco a poco y sin ocasionar ansiedad o un sentimiento negativo hacia la comida. No a todos nos gusta lo mismo y tampoco pasa nada, se trata de que aprenda a comer sanamente como cualquier persona.

4.- Llegó el momento…..quiero intentar introducir un alimento nuevo en su día a día, ¿Cómo puedo hacerlo?

Os cuento una historia previa: mi peque y la pasta. Él veía un trozo de pasta, macarrón o espaguetis, y se echaba a gritar y a llorar a la desesperada, mostrando una cara de desagrado que equivaldría a la misma viendo una cucaracha en un cuarto de baño. Verdaderamente, al principio no vimos aquello como un problema, pensábamos bueno para algo que no le gusta, no pasa nada, si come arroz y demás…el problema es que en el cole, la pasta solía ser plato estrella así que ¿ahora qué? Era el día propio para que nos dijeran, hoy tuvo un mal día, se ha portado fatal (ha tenido conductas agresivas). Mmm, claro, claro, ahora resulta que el hecho de que el niño no quiera pasta es un problema. Así que me vi obligada a abordar la cuestión. En mi caso, tuve suerte que las terapeutas de entonces, aun teniendo bases conductistas, le respetaban muchísimo, así que me dijeron, vamos a intentarlo despacio, a ver si es un problema sensorial. Si podemos, le ayudamos, sino, pues que dejen de darle la pasta. Hay que ir muy despacio, se trata de un momento difícil, porque en mi caso era un solo plato, pero se que hay padres muy preocupados porque sus hijos adquieran una dieta sana y completa para su desarrollo. Así las primeras dos semanas que lo introdujimos como algo nuevo, simplemente se lo dábamos crudo. Al principio no lo manipulaba, al cabo de unos días al ver que estaba delante, que los coloreábamos y demás, le dio por cogerlos (primer paso conseguido). Después, le dimos durante otras dos semanas macarrones pero en vez de crudos, cocidos. La idea es que nuevamente los manipulase, los tocase…poco a poco, le iba dando menos miedo y menos asco. El siguiente paso fue poner uno junto a su comida favorita. Al principio no quiso ni probarlo. Al cabo de unas dos o tres semanas aproximadamente, le preguntamos, y se ofreció a darle un bocado pequeño. Poco a poco fuimos poniéndole más en el plato junto a su comida favorita (la fuimos cambiando entre carne con patatas y albóndigas), hasta que finalmente, los incorporó a su dieta. Teniendo en cuenta todo esto, os dejo unos pasos más o menos que resumen todo esto.

1.- Es recomendable que previamente además de la rutina de la hora de comer, haya una rutina de alimentos. Es decir, repetición de platos que el peque conozca, que le hagan sentirse seguro. Hay que tener en cuenta que lo más probable es que uno de los motivos por el que le cuesta tanto probar algo sin más es que, además del plano sensorial, haya habido discusiones previas o esfuerzos demasiado insistentes en que pruebe las cosas. Si en tu caso, no ha sido así, quizá estaría bien que junto a su comida habitual pongas una breve porción o trozo de lo que quieras que pruebe y te observe comerlo. No le insistas ni le digas pruébalo, y si quiere tocarlo que se pringue. Se trata de que conozca y tantee lo que se va a llevar a la boca.

2.- Haz un listado de cuáles son sus alimentos favoritos. Obviamente, pueden ser un aliciente extra para probar algo nuevo. No me gusta la palabra que usan, “reforzador”, no queremos eso. Queremos algo que le ayude a asociar que las comidas nuevas no son negativas y que además, supongan una tranquilidad dentro de que le estamos cambiando algo en su alimentación. Recordad siempre que es importante anticipar y un cambio junto a algo que nos da seguridad, siempre es más llevadero. No somos personas defectuosas para comer, solo nos dan miedo los cambios. Nos da seguridad saber qué comemos y el sabor de lo que comemos.

3.- Planifica el menú semanal. Si ya va teniendo edad para conversar, es conveniente pactar el día de probar algo nuevo. Con el tiempo pueden ser dos o tres días o comidas, repetir cosas que se han probado, etc. Buscamos una manera natural de hacerlo, como lo haríais con vuestro peque neurotípico si tenéis hermanos que lo sean, o como nos enseñaron a muchos adultos, seamos autistas o no.

4.- Se muy estricto con el horario alimenticio. Son cinco las comidas que se recomiendan en el día a día. No está bien ni es adecuado castigar a un niño sin comer, de ahí que sea importante el planning. Meriende lo que meriende debe hacerlo. Ya que si la comida nos supone un estrés, meltdown o shutdown asegurado. Se trata de que haga las cinco sanamente, no una peleando.

5.- Ya has hecho la rutina, tenéis los plannings hechos y han pasado unas dos o tres semanas del inicio, queréis probar algo nuevo con su comida favorita: las patatas fritas. Aquí empezamos con lo que os aventuraba en mi historia, debéis dejarle manipular la comida que sea. Con la pasta fue más fácil porque es cierto que cruda está dura, pero con las verduras ha de ser similar. Para nosotros, las coles y el brócoli son arbolitos blanco y verde, respectivamente. Construíamos toda una historia y nos fue genial, realmente la verdura no le costó tanto. Quizá porque fuimos más despacio que otras veces.

6.- Ya es capaz de tocarlos, toca intentar que se los lleve a la boca. Aquí es importante predicar con el ejemplo. Debéis comerlo vosotros también, como paso previo, recomiendo que con la manipulación dejéis que huela y pase por los labios la comida. Un solo bocado en este paso es toda una conquista. No podéis ponerle más de un bocado. Si ve que se quedan más y sigue terapias con bases conductuales, puede forzarse a acabar con el plato, y buscamos paz y tranquilidad, no ansiedad.

7.-  Ahora hay que ir aumentando en el plato la cantidad de ese nuevo alimento paulatinamente, lo que implica, habitualidad y paciencia. La primera semana, quizá solo pongamos dos o tres macarrones, pero importante, que no transcurran cinco días desde la prueba, un día si un día no puede estar bien, aunque si el alimento no es nocivo no pasa nada por un poco a diario. Insisto en que observéis que le guste, lo contrario sería tortura ¿cómo diferenciar el tema sensorial de lo que no le gusta? Lo notarás porque aunque se meta alguno en la boca, la cara y los intentos de probarlo son pobres, y no pasa nada. A veces los gustos no se eligen. Si veis que le ha gustado, pero aún se resiste a pedir más, la segunda semana, a mitad del plato y podemos probar a espaciar el tiempo (cada tres días por ejemplo). Por último, si todas esas semanas fueron bien y notamos que le gusta, llega el momento de ponerle un plato solo con eso. A mí me funcionó fantásticamente y a día de hoy se que le encantan los macarrones, porque son más duros, pero no aguanta la lasaña (eso de que sea como una sábana no le gusta), pero bueno, lo importante es que come lo que necesita. Si véis que lo que estáis dándole no le gustó, la mejor solución es buscar una alternativa sana a ese alimento, que le proporcione las mismas vitaminas. Por ejemplo, odia la leche pero necesitas que tome sustancias con calcio, la leche de almendras puede ser un buen sustituto.

La alimentación consiste en probar y experimentar. Es importante dar cierta accesibilidad a probar cosas nuevas, aun cuando son pequeños, el trozo puede ser pequeño. Crear una rutina y dar seguridad, así como, no regañar cuando no nos gusta algo, es lo que hace que el peque sienta que no pasa nada si algo no le gusta, pero no se muestre contrario al cambio.

Espero que mis consejillos os ayuden y que verdaderamente notéis cambios en vuestro peque. Esta vez os dejo con la frase de Patricia Compton (y no me preguntéis quien es, me topé con esta frase de casualidad y me gusta), la frase dice así:

“La alimentación no sólo trata sobre comer, también se basa en aprender a vivir.”