TRUCOS AUTÍSTICOS PARA MEJORAR LA COMUNICACIÓN


Ante la petición de ideas a mis amigues twitteros, me daba cuenta que una de las cuestiones que más preocupan tanto a especialistas como a autistas es la comunicación, pero más concretamente, la comunicación emocional. Cómo podemos lograr no solo aceptar nuestras emociones sino canalizar nuestra comunicación conforme a las mismas sin que en el proceso seamos incongruentes o incluso tratemos de forma incorrecta a nuestro interlocutor. Veréis, ahora mismo estoy en proceso de autoformación en todos estos temas, pero he pensado que tanto para abrir debate como para dar ideas estaría guay hacer una entrada y a partir de la misma quizá encontremos respuestas tanto mías como de vosotros, de tal forma, que si la participación es positiva y hay muchas ideas no expuestas, se haga una modificación ampliándola con vuestras propuestas para tener una especie de guía.

A ver, si eres autista (a los especialistas no dudo de que si os sonará) quizá has escuchado alguna vez el término asertividad. Por asertividad se entiende aquella habilidad social y comunicativa por la que traslado mis opiniones y derechos respetando los de los demás, sin que en ningún momento se adopten posturas pasivas, ni agresivas.

Digamos, para les autistas que el esquema (lo he cogido de google porque estaba muy guay el colorido) sería el siguiente:


Descripción de imagen: dos círculos que se superponen de manera que el área central que comparten ambos círculos (lado izquierdo de un círculo y derecho del otro) abarcaría la asertividad, la izquierda la pasividad y la derecha la agresividad (se explica a continuación el término asertividad) pero se entiende que una persona es pasiva
cuando prioriza las necesidades de otros, y agresiva, cuando prioriza únicamente las necesidades propias

Es decir, ser asertivos implica no olvidar mis necesidades pero tener en cuenta las necesidades de mi interlocutor. En concreto, saber decir y expresar todas nuestras emociones y pensamientos sin causar a nuestro interlocutor la necesidad de bien acabar la conversación porque parece que no mostramos interés, o bien, porque nuestro interlocutor piense que somos demasiados irracionales o pasionales en nuestras respuestas, olvidando el mensaje que transmitimos y permaneciendo únicamente la formalidad. Ya sabemos que les autistas a veces no somos muy convencionales en cuanto a normas sociales se refiere, asi que en el post de hoy vamos a hablar de emociones, como intentar respetarlas y, sobretodo, encontrar algunos tips (que espero que me ayudéis a ampliar) para comunicarlas a las personas que nos importan de manera asertiva.

Emociones: ¿me dominan o las domino?

Las personas somos esencialmente emocionales, eso quiere decir que canalizamos e interpretamos la información y le asignamos una emoción propia. El principal problema para la mente autista es que en ocasiones no sabe exactamente cuantas emociones puede estar viviendo simultáneamente y al mismo tiempo se le hace difícil prever cuáles estarán viviendo sus interlocutores. Considero personalmente que no estamos ante un déficit en sentido estricto, en la medida que yo puedo terminar sabiendo cómo me siento, sino de un déficit de procesamiento, por así decirlo, es como si mi procesador cerebral no fuera capaz de intuir aquellas emociones más sutiles o complejas, mientras que las simples, si que puedo entenderlas e intentar ajustar mis conductas a las mismas.

En ocasiones, reitero en twitter que me considero una persona intensamente emocionalmente porque considero que verdaderamente esa es la esencia de la persona autista. No somos seres carentes de empatía o con una empatía defectuosa, sino que ajustamos nuestras emociones a nuestra impresión de la realidad. Si para mi naturalmente puede ser algo complejo transmitir mis condolencias a alguien por el fallecimiento de un familiar, no quiere decir que a través de las personas de mi entorno no entienda que realmente transmitimos en ese momento la emoción de acompañamiento ante el proceso de pérdida de alguien a quién esa persona quieres y que si acudes es porque a esa persona le tienes cariño.

Pero, ¿qué ocurre cuando no nos explican cómo es socialmente correcto reaccionar? Pues obviamente reaccionaremos como consideramos que es para nosotros más natural, expresando nuestra lógica y emoción más vivaz, que puede ser por ejemplo cómo me sucedió a mí la última vez (que le dije a la persona que había sufrido una pérdida, siento que estés pasando por esto porque no podía decirle siento que haya fallecido cuando para mí no era nadie relevante en mi vida) desde entonces lo que procuro es conocer mis emociones y cómo creo que para mí es la forma más sincera de transmitirlas.

Las mal llamadas emociones negativas son las más difíciles de afrontar, porque no siempre es fácil saber por qué estás mal exactamente. En la vida del autista puede influir desde aspectos emocionales, como aspectos sensoriales que disparan nuestra ansiedad. Esto es, podemos distinguir factores exógenos, endógenos y mixtos.

  • Factores exógenos: serían aquellos que escapan de nuestra esfera de control, como por ejemplo que una persona nos agreda verbalmente o discuta con nosotros, aspectos del ambiente social (por ejemplo, nadie te dice nada malo ni bueno, pero tampoco te dirigen la palabra) o aspectos sensoriales (el tono de voz de una persona me hace sentir mal).
  • Factores endógenos: aquí abarcaríamos todo aquello cuando recibimos un mensaje y le asignamos una determinada interpretación. En ocasiones al asignar una determinada interpretación tendemos a ser negativos respecto de lo que se nos ha comunicado y, otras, todo lo contrario, pensamos que el mensaje era positivo cuando no lo era (por ejemplo una ironía o sarcasmo respecto de nuestra persona).
  • Mixtos: Aquí encontramos que confluyen ambas posibilidades, es decir, me siento bien o mal por un conjunto de expresiones que de forma interna interpretadas me hacen sentir en alguno de esos sentidos. Por ejemplo, alguien nos gasta una broma pero nos resulta pesada y esa persona no conocía que ese tipo de bromas nos hacen sentir mal. Digamos que en este tipo de situaciones sociales nos encontraríamos sobre todo lo que me gusta llamar situaciones límite. Son límite porque no con todo el mundo podemos actuar de la misma manera, sino que debemos atender a los límites entre nuestros niveles de confianza para saber con quién puedo llevarlo a cabo.

Una vez tengamos clara cuál puede ser la razón que nos hace sentir mal, si nuestro interlocutor, nosotros, o una mezcla de ambos, debemos ajustar nuestra respuesta y ser capaces de expresar aquello que nos molesta de forma asertiva.

Ser asertivo requiere mucho trabajo, seas autista o no, digamos que es una de esas habilidades que requieren un esfuerzo constante. Es imposible serlo a todas horas, así que lo fundamental no es tener en cuenta nuestros errores, sino nuestros aciertos. Para ello es aconsejable quizá llevar una libreta donde apuntes aquellas situaciones que para ti supusieran un esfuerzo y fueron positivamente resueltas ¿por qué? Porque seguramente terminarás encontrando patrones en distintos entornos para poder aplicarlos y porque, como es lógico, la felicidad no es algo “que se construya” únicamente, la felicidad es algo que nos permitimos vivir nosotros valorando las cosas positivas, por tanto, debemos recordar que tenemos muchas cualidades, y nada mejor que anotar nuestros logros. Por tanto:

  • Da igual si la emoción es positiva o negativa, si eres autista analiza la situación y encuentra la conexión que te haga expresar aquello que crees que te gustaría escuchar. Por ejemplo, si para mí no es algo del otro mundo acabar la carrera pero sé que a mi amigo es algo importante, puedo decirle en vez de enhorabuena, estaría bien decir, me alegra que estés feliz por haberlo logrado.
  • Busca la manera asertiva de decir las cosas, normalmente esto es lo más complejo. La vida de un autista sabemos que está sumida en una gran intensidad donde, ya sean factores externos o internos, nos hace estar día a día confrontando adversidades para lograr ser asertivos. Os pongo un ejemplo mío trabajado en terapia con mi psicólogo:
SITUACIÓN RESPUESTA
PASIVA
RESPUESTA
ASERTIVA
RESPUESTA
AGRESIVA
La profesora del
colegio del peque me dice en la agenda que el niño ha estado
desafiante. Estoy
cansada de sus notas en la agenda, son
constantes.
No contesto nada,
puesto que un mal día lo tiene cualquiera,
aunque se esté
repitiendo varias
veces en el mes.
Le pongo que
agradezco su
notificación y que
espero una actuaciónpor parte del colegio así como que me
sigan manteniendo
informada.  
Le comunico que
durante el horario
lectivo la
responsabilidad es del centro y que espero
estén buscando las
vías adecuadas para
que mi hijo les tenga respeto.

Por tanto, cuál es la clave de la asertividad, ser capaz de decir el mismo mensaje siendo respetuoso con tu interlocutor. Ejemplos de coletillas serían:

  • entiendo tu postura, consejo u opinión, pero a mi parecer, creo que sería mejor hacer esto u opino esto….en vez de callarte, asentir o decir de forma que se consideraría agresiva, estás equivocado deberías o debes hacer o pensar….
    • Agradezco que hayas contado conmigo para hacer planes, pero me temo que no puedo ir porque ya he hecho planes o no me encuentro bien, estoy cansado. Evita frases del tipo no me apetece quedar contigo o me aburre el plan, sino dejarán de llamarte. Si es este tu caso utiliza el recurso de estas cansado o mejor di, gracias por ofrecerme ir contigo pero a mi ese plan en concreto no me gusta, pero puedes contar conmigo el próximo día para cualquier otro que te apetezca.
    • reconozco que he cometido un error, no obstante quizá no te hayas dado cuenta de que te pedí ayuda, en vez de “no me eches la culpa encima de que te pedí ayuda y pasaste de mi”.-
    • Entiendo que te ha debido pasar algo que te ha afectado, si quieres puedes contármelo o contar conmigo, pero entiende que nosotros no sabemos lo que te ha pasado y no tenemos la culpa de ello y nos estás tratando mal sin darte cuenta. En vez de “ay que ver cómo nos estás tratando porque estás de mal humor después de todo lo que hacemos por ti, cuando no tenemos ni idea de por qué estás mal”.
    • Igualmente, si no tienes un buen día, lo más correcto es comunicárselo al interlocutor y posponer la conversación o que esa persona se adecue a tu estado emocional, de esa forma quizá esa persona aunque perciba que algunas de tus respuestas no son las más adecuadas, module su forma de actuar para que te sientas más cómoda.

La tabla de arriba la usaba con mi psicólogo para identificar ese tipo de respuestas que no son positivas y dar con la asertiva. Es importante que para tener en cuenta factores endógenos que nos hacen actuar de forma no positiva para nosotros, serían coletillas del tipo (es que creo que me miran mal, creo que lo hace para molestarme, creo que sobro, creo que no hago lo suficiente para esta persona). Los hechos ante una situación han de ser absolutamente concretos y lógicos sin apreciaciones subjetivas, ¿por qué? Porque lo contrario indica que estamos predispuestos a no ser asertivos. No podemos adivinar qué piensan nuestros interlocutores, pero si podemos intentar quitar de nuestra cabeza las apreciaciones subjetivas. La forma de darse cuenta es haciendo la tabla y viendo si introducimos valoraciones sutiles. Ello quiere decir que debemos seguir trabajando porque en nuestra mente, por algún motivo que puede ser desde inseguridad a tristeza, tendemos a esas respuestas.

Ahora, me gustaría hacer un pequeño énfasis sobre la comunicación no verbal. Porque claro, lo que hemos dicho hasta ahora puede sonar genial, pero si a ello le sumamos gestos que no entendemos, cómo ha de ser nuestra respuesta.

Trucos para el lenguaje no verbal:

Se trata de unos trucos sobre lo que es «neurotípicamente correcto» para nada se demanda desde esta página que hagas revisiones continúas o que dejes de ser tú. Se trata de pautas para el que quiere aspirar a un «camuflaje» porque no te queda más remedio, porque te veas en una situación que te obligue a ello y te preguntes cómo podría hacerlo, porque es mi caso y bueno todas no las hago a la vez, me es muy difícil pero estoy en intentos de ello:

1º.- Sonríe, y si no puedes hacerlo por un buen motivo, comunícalo, nada es peor que sonreir sin sentirlo: la gente lo percibe.

2º.- ¿Cómo mirar a los ojos sin hacerlo?: alterna en distintos puntos de la cara (si te quedas mirando uno solo puede pensar que tiene una mancha o sentirse incómodo, tampoco focalices en la boca porque hay personas que se sienten mal por no tener una buena dentición) y si aun así te es costoso, y esta persona no sabe que eres autista, puedes intentar:

  • apuntar cosas de mientras si estás en un entorno que te favorezca,
  • elegir una postura que te permita estar de lado de la persona y sea menos extraño el que no os miréis constantemente.
  • Apoyarte en tu lenguaje de manos para dar muestras de escucha y cercanía (ahora digo algo sobre esto).

3º.- Cuida tu postura corporal: intenta permanecer erguido pero relajado, (con sensación de bolsas de la compra en las manos me dice mi psicólogo para relajar los hombros) y evita poner los brazos y piernas cruzados, muestran que estás en postura defensiva o reacia de protección. Asimismo apretar demasiado la boca o fruncir demasiado puede indicar enfado y/o estrés.

4º.- Postura de las manos y brazos: Usa las manos pero no en exceso y tiende a abrir las palmas de manera que tengas gestos abiertos y expansivos, ¿por qué? Porque eso indica que estás predispuesto a continuar la conversación y estás en ella. Una manera muy sencilla es poner las muñecas en el borde de la mesa de manera que cuando estés hablando tiendas a expresar con las palmas a un lado o a otro (fíjate que los políticos son muy dados a usarlas)

5º.- Evita si puedes el movimiento en exceso: una cosa son las manos y otra estar el cuerpo en constante movimiento. No solo puede distraer al interlocutor (yo tiendo a moverme como una peonza a veces xD) sino que indica nerviosismo, preocupación o ganas de terminar pronto la conversación. Yo por ejemplo a veces lo que hago, si la persona desconoce que soy autista, es tener en el bolsillo un squezze (pelota de aplastar antiestrés) o algo que rodar, pero se de autiscompis que usan anillos que pueden rodar o que con el aleteo del boli les basta. Ten alguno de esos recursos a mano y cuando sientas necesidad o percibas que te mueves, úsalo.

6º.- Usa gestos como asentir, negar con la cabeza o señalar con las palmas para ayudar a expresarte, ¿por qué? Porque hace que el interlocutor no esté tan pendiente de tu mirada y al mismo tiempo haces que permanezca atento a tu mensaje, y ambas cosas, son importantes para un autista.

7º.- cuida el volumen de voz, el tempo y la vocalización. Yo no me daba cuenta pero hablo excesivamente rápido. Según mi psicólogo la clave está en marcarte el tempo de un metrónomo (más o menos) y vocalizar, porque a más velocidad, más dicción y vocalización se pierde. El tono sé que en autistas es algo complejo, mucha veces tenemos un tono característico, que aunque varíe en las personas autistas, notas que es diferente, únicamente te diría que observes si éste acompaña a tu estado de ánimo (tonos más graves si se está enfadado). Pero aquí me refiero más que nada a la intensidad. Cuida de no gritar mucho ni hablar excesivamente bajo, cualquiera de las dos en exceso, pueden resultar molestas y adecuar el volumen de manera que puedan escucharte sin hacer muchos esfuerzos es tan importante como el mensaje. Si tienes dudas de que sea el correcto puedes preguntar, ¿Puedes escucharme bien? ¿Estoy hablando demasiado alto? Seguro que tu interlocutor te dice sin problemas cómo lo percibe.

Por último, me gustaría matizar que este post no invita a que seas alguien que no eres. Debes ser tú misme siempre, pero si percibes que te faltan habilidades sociocomunicativas, expongo lo que he ido aprendiendo hasta ahora por si te sirve de ayuda y sobre todo, por si realmente necesitas recursos (como es mi caso) para afrontar relaciones constantes en mi ámbito laboral con personas neurotípicas. Como se puede apreciar siempre intento respetarme y buscar medidas intermedias que me permitan ser yo misma pero disimular aquello que por imposición social me veo forzada para tener un futuro en mi profesión. La clave está en encontrar ese equilibrio para poder elegir libremente cuando hacer uso de aquellas herramientas que sean necesarias para ser feliz. Esta vez, para concluir, os dejo con una frase de mi amado Sherlock Holmes, que dice así:

“Nunca confíe en las impresiones generales, concéntrese en los detalles”

¿AUTISMO Y ANSIEDAD, COMORBILIDAD O CONVIVENCIA?


En mi primera etapa de evaluación diagnóstica una de los diagnósticos que apreciaron en mi fue la ansiedad, en concreto, Trastorno Generalizado de la Ansiedad.  Al principio no sabía valorar por qué creían que tenía ansiedad. Claro, para mí era habitual autorregularme y vivir con ella de forma constante, no sabía cómo se sentía sin esa sensación de ansiedad constante. Algunas personas pensarán que suena muy triste no saber qué es vivir con ella. Lo cierto es que no pensé ni en que fuese triste, porque desconocía completamente cómo se siente el cuerpo sin sentirla.

Por un lado creo que para entender la ansiedad en el autista hay que saber distinguir entre lo que es una esterotipia y lo que no, ¿por qué? Porque casualmente yo tengo varias, muy disimuladas, que lo que persiguen es que mi ansiedad no se dispare, por lo menos la sintomatología que hace que te sientas una persona dominada por la situación, en vez de sentir el pleno control del momento que estás viviendo. A veces tener la sensación de ese control, curiosamente, pasa por asumir que no podemos controlar la situación, que la misma no depende de nuestra actuación y lo hace de terceros y que en nuestra mano está buscar la manera más sana de afrontarla.

La ansiedad, tal y como a mí me la explicaron y entiendo que esta definición que doy no sustituye a la de ningún profesional en psicología, podría definirse como tener el cuerpo preparado al nivel máximo de alerta, de tal manera que ante la sensación de miedo y peligro inminente, sean los elementos de riesgo internos o externos, la persona reacciona ante los mismos pensando que se está defendiendo de esos elementos. Digamos que es una reacción primaria que ante determinados contextos podría implicar un acto de supervivencia, pero que cuando se traduce en el mero hecho de hablar con alguien, afrontar una situación, una textura, un ruido…puede resultar que dicha respuesta limite nuestras actividades cotidianas.

Ahora bien, ¿Qué sucede cuando un autista se regula su respuesta mediante una estereotipia? ¿Qué sucede mientras se enfrenta a esa actividad aletea, emite ecolalias o necesita apretar algún objeto en concreto? De repente, aparece alguna persona experta que te dice que son respuesta a un trastorno obsesivo compulsivo (conocido como TOC) y te dice que como familiar que eres, lo mejor que puedes hacer es evitar que reproduzca ese tipo de expresiones.

Esto último es una verdadera temeridad, tan temerario como pensar que si se trata de una herramienta para canalizar la ansiedad podremos sustituirlas por otras formas “socialmente aceptadas” pero ello no es más que una forma de camuflar y de buscar una alternativa. Alternativa que a mi entender solo debería hacerse si bien el autista lo pide y solicita ayuda para encontrarla, o porque estemos ante un cuadro de autolesión o lesiones a objetos u terceros que sea constante en el tiempo como forma de canalizar esa ansiedad. En el primer caso, porque es la propia persona autista la que lo pide, con lo cual, sentirá que por un motivo u otro no le es constructivo laboral, educativa o socialmente. En el segundo de los supuestos, porque hablamos de la integridad de la persona y si realmente pudiera encontrar una forma menos dañina de lograr esa calma que le transmite la lesión o autolesión, estaríamos logrando el mismo efecto sin poner en riesgo su salud ni la de las demás personas.

RASGOS DE LA ANSIEDAD

¿Qué rasgos son comunes normalmente en la ansiedad? ¿En qué deberíamos fijarnos?

  • Problemas de concentración.
  • Sensación de fatiga, miedo o pánico.
  • Irritabilidad
  • Desajustes en el sueño, ya sea para conciliar, para permanecer dormido en toda la noche o sentirse cansado aún a pesar de haber dormido un número de horas considerable.
  • Tensión muscular
  • Taquicardia u opresión en el pecho.
  • Problemas digestivos
  • Dificultad para respirar o sensación de ahogo.
  • Sudoración excesiva o escalofríos.
  • Hormigueos constantes o temblores.
  • Mareos o incluso desmayos.

Digamos que estos son los síntomas más generales. La diferencia entre una ansiedad como diagnóstico a la ansiedad como respuesta normal (o incluso positiva) del organismo, radica en su permanencia a lo largo de tiempo, así como, su aparición ante situaciones que generalmente no deberían producir esas emociones.

Dejo aquí algunos enlaces para medir la ansiedad, los dos primeros son del Ministerio de Sanidad, consumo y bienestar emocional de España, los otros son de páginas independientes. Mi consejo es hacer si puedes más de uno (incluso todos) para comparar resultados. Estas herramientas no sustituyen un diagnóstico oficial pero te puede ayudar a autoconocerte y a buscar ayuda psicológica o grupos de apoyo para afrontarla:

http://www.bemocion.mscbs.gob.es/comoEstoy/autoevaluacionAnsiedad/home.htm

http://www.bemocion.mscbs.gob.es/comoEstoy/autoevaluacionTrastornos/home.htm

https://www.mis15minutos.com/autotest-estres-ansiedad-depresion-burnout-online/

https://www.psicoactiva.com/tests/test-ansiedad-profesional.htm

TIPOS DE ANSIEDAD

Vamos a ver algunos de los tipo de ansiedad más característicos:

  • El trastorno obsesivo compulsivo (TOC). Se caracteriza porque la persona que lo padece muestra comportamientos de carácter obsesivo-compulsivo, que no puede evitar aún a sabiendas de que la razón por la que inicialmente hacíamos esos comportamientos ya no se produce (por ejemplo mirar continuadamente si una puerta está bien cerrada aunque sepamos que ya lo está). La diferencia entre la obsesión y la compulsión es que la obsesión son aquellas ideas, imágenes, pensamientos o acciones que nos causan preocupación, ansiedad o pánico, mientras que la compulsión hace referencia a todas aquellas acciones u omisiones que hacemos conscientemente para evitar el sentimiento de preocupación y ansiedad. El problema en estos casos reside en que la obsesión es constante y por ende las compulsiones se realizan cada vez que aparecen, siendo la obsesión la que domina a la persona.
  • Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT), como su propio nombre indica hace que una persona reviva de forma constante un hecho o situación que le ha causado un grave impacto emocional, causando síntomas de estrés que pueden perdurar en el largo plazo, de tal forma que no solo pueden revivir lo sucedido con pesadillas (que es lo que más suele recordar la gente) sino que incluso un estímulo externo, como un determinado ruido, puede desencadenar el recuerdo, llegando a experimentar de forma regular ansiedad y problemas socioafectivos.
  • Trastorno de pánico. La persona tiene la certeza de que siente que va a morir, hasta tal punto de que las sensaciones psicofísicas se disparan provocando miedo intenso, falta de aire, ataques de pánico constantes, cambios de su comportamiento por la sensación física.
  • Trastorno de Ansiedad Generalizada. Son personas que sufren de una preocupación o miedo en exceso provocándoles tener unos niveles de ansiedad demasiado elevados, permaneciendo el cuerpo en estado de alerta. Estas preocupaciones permanecen constantes y persistentes en el tiempo, su intensidad es elevada y se caracterizan por ser de carácter irracional e interferir en ámbito cotidiano de la persona.
  • Fobia social. Al contrario de lo que piensan algunas personas, la fobia social es un trastorno que impide a quien vive con ello poder abordar situaciones sociales al verse durante las mismas inmersos ante un miedo y ansiedad desmesurados, llegando a evitar el contacto social.
  • Fobias concretas. Cuando una persona sufre fobias concretas normalmente hace todo lo posible por evitar que se pueda dar la situación o el hecho que le causa ansiedad y malestar. Un ejemplo podemos encontrarlo en la agorafobia, siendo común que estas personas tiendan a evitar salir de espacios cerrados, como su casa, a toda costa, sintiendo una gran inseguridad y peligro en espacios abiertos.

AYUDAR AL AUTISTA CON LA ANSIEDAD.-

Respecto del autismo propiamente dicho, una gran parte de la comunidad autista convive con alguno o varios de los tipos de ansiedad que se han expuesto, pero imagino que como familiar o incluso como profesional te gustaría saber cómo ser de ayuda y te rondan preguntas del tipo ¿Cómo podemos evitar la ansiedad? Es decir, ¿Qué debemos hacer ante un cuadro de ansiedad?

A ver, como en todas las entradas anteriores, la persona autista generalmente necesita anticipación. Sé que parece una obviedad, pero en ocasiones, ante un mayor desarrollo del lenguaje presumimos que la persona comprende el mensaje, cuando quizá esté captando tan solo parte del mismo. La capacidad fonética de hablar no implica la misma capacidad de comprensión.

En este punto traigo a colación la ya conocida teoría de las cucharas. En el mundo autista esta teoría viene a decir que una persona autista tiene una capacidad limitada de energía para asumir los cambios y la forma de convivir del mundo neurotípico. Es como una especie de pila recargable, aunque nos gusta llamarlo cucharas. La cuestión es que, obviamente, si tengo los niveles de ansiedad disparados, esas energías limitadas se van a reducir considerablemente, hasta tal punto que podamos colapsar.

Aquí sería importante barajar dos cuestiones, ¿Qué aspectos pueden causar que se eleven los niveles de ansiedad?, y en segundo lugar, ¿Qué puedo hacer para rebajar esos niveles de ansiedad?

1º.- LOS LLAMADOS TRIGGERS O DETONADORES DE COLAPSOS:

Se entiende por colapso aquella situación en la que una persona autista se ve desbordada física y emocionalmente. Así distinguimos entre:

Los meltdown, suponen una pérdida temporal del control emocional por parte de la persona autista, y pueden caracterizarse por los gritos y movimientos repetitivos intensos y, en ocasiones, por la autolesión.

El shutdown o apagado se refiere a cuando una persona autista literalmente sufre un apagado del sistema. En momentos así, puede parecer ausente o incomunicado, sin que a veces pueda retirarse de la situación estresante en que se encuentra. Digamos que el propio cerebro que es muy listo, ante una sobrecarga del sistema, fuerza un apagado o suspensión para protegerse, pudiendo en ocasiones hacer funciones mínimas o poco o nada estresantes para la persona. Puede decirse a efectos de distinguirlo de un meltdown, es que en el shutdown la persona implosiona, siente todo de forma interna y se visualiza de la forma expuesta, mientras que en el meltdown, estamos ante una explosión, de mayor o menor intensidad y/o gravedad, de forma externa.

El burnout supone un agotamiento a largo plazo y la disminución del interés en el trabajo. Se caracteriza por un sentimiento intenso de agotamiento tanto físico como mental.

¿Pero qué produce alguno de estos tipos de colapsos?: los trigger.

Los llamados trigger son aquellos hechos o elementos que pueden desencadenar tal nivel de ansiedad que termine ocasionando un colapso. A modo de ejemplo, podemos decir que pueden ser triggers:

  • La sobrecarga sensorial por determinados sonidos, ruidos o texturas.-
  • Espacios abarrotados de personas o lugares con exceso de ruido.-
  • La interacción grupal, ya sea por estar en el grupo en sí, por hablar en público o porque se trate de un evento social no deseado.
  • La ausencia de la rutina esperada por cambio o por incapacidad de poder llevarla a cabo sin anticipación previa.
  • La frustración por no poder alcanzar o terminar una tarea propuesta, o cometer un error en la misma.
  • Reacciones sociales por parte de otras personas no comprendidas: enfados, críticas, incapacidad de comprensión de lo que quiere o siente la otra persona, hablar con personas desconocidas o incluso, mantener una conversación telefónica por un período excesivo de tiempo. Algunas personas autistas no les gusta responder a determinadas preguntas, pero hay quienes desarrollan habilidades para cambiar de tema para evitar el mismo.
  • En ocasiones, usar transporte público por falta del sentido de la orientación o miedo a moverse por la ciudad sin la compañía de una persona de confianza.-

2º.- FORMAS DE RECONDUCIR LA SITUACIÓN Y EVITAR UN COLAPSO:

Nuevamente deberíamos distinguir entre cómo evitar antes y después de un posible cuadro de ansiedad.

Medidas previas, podrían ser:

  • Establecer una rutina bien definida,
  • Adaptar la comunicación a su forma de comprensión para evitar malentendidos
  • Ejercicios de relajación, respiración y meditación.
  • Actividad deportiva de su elección.
  • Mantener un diálogo previo, si es posible, para:
    • Fomentar tener códigos de actuación en caso de colapso.
    • Tener una palabra clave para poder salir con ayuda de una situación que detone ansiedad.
    • Predefenir, dentro de la rutina, el tiempo estimado necesario para hacer algo que le causa ansiedad (esto puede suceder por ejemplo en el caso de visitas en casa, ir al médico, etc.)
  • Preparar una zona para practicar esa relajación donde se sienta cómodo el autista.

Medidas tras un colapso, para recuperar parte de la energía:

  • Ir a la zona de calma o relajación, esté dentro o fuera de casa.
  • Facilitarle permanecer en soledad si lo precisa, para escuchar música, leer, dibujar, escuchar música o audios de relajación, etc.
  • Usar elementos sensoriales, desde objetos anti-estrés hasta mantas de presión, cascos aislantes o abrazar a su peluche favorito.
  • Echarse una siesta.
  • Dar un paseo.

Una vez ya tenga controlado el colapso, lo normal es que para recuperar lo que antes llamamos cucharas. Lo que se ha enumerado antes a veces te sirve para recuperarte del todo, pero en otras muchas ocasiones es una especie de tirita para una herida, la herida sigue pero dejas de sangrar. Para “curarla” o sentirse del todo bien, es necesario permitir a la persona autista hacer aquellas cosas que le hagan sentirse relajade, a veces puede ser jugar a un videojuego, ver la televisión y otras, puede ser alguna de las ya expuestas solo que durante un período de tiempo más largo. En cualquier caso es necesario respetar los tiempos de la persona para su recuperación y tener previsto la forma en que pueda comunicaros que aunque siga haciendo dicha actividad ya se encuentra bien. A veces basta con tener un puedes pasar en la puerta del cuarto, aunque esté la misma abierta.

Espero que con la entrada de hoy hayáis salido un poco de dudas acerca de la ansiedad en el autismo y hayáis aprendido algunos términos que solemos emplear la comunidad autista. Para concluir, os diría que no temáis porque hayáis vivido un colapso, éstos son parte del aprendizaje y todas las personas debemos exponernos de alguna forma para encontrar nuestras virtudes y nuestros defectos; tampoco tú si eres autista temas en vivirlos, busca tus herramientas para poder salir de ellos. Os dejo con una frase de la película de Brave para reflexionar:

<<Algunos dicen que no podemos cambiar nuestra suerte, que el destino no nos pertenece. Pero yo sé que no es cierto. Nuestro destino vive dentro de nosotros. Solo necesitas tener suficiente valor para verlo>>

LA INDEFENSIÓN APRENDIDA

En el autismo, como en muchos otros diagnósticos, es común que en la temprana infancia, debido al desarrollo diferente del lenguaje (sea tardío o no) y a lo que les gusta llamar a los expertos, nuestras rigideces, mostremos cierta inflexibilidad al cambio. Al principio, parece cosa de que el peque muestra su carácter y algunes progenitores lo respetan, aún cuando para elles pueda estar suponiendo una situación de estrés. Supongo que cuando nadie te influye es cuando más abierto de mente estamos, porque intentamos buscar la respuesta lógica a esa situación. Pero en cuanto se acercan a terapias de modificación de conducta, o también llamadas por sus siglas en inglés, A.B.A, de repente esa intuición deja de ser válida. Resulta que no eres lo suficientemente apto para tu hije. Resulta que te falta formación y que, es más, tu intuición como progenitor que busca protegerle y cuidarle es nefasta.

Bueno, si es ese el mensaje que te han dado, bórralo ahora mismo de tu cabeza. No es cierto, por dios, eres su madre, su padre o la persona que por X circunstancias lo está criando, ¿Cómo no vas a conocerle? Distinto es que, y en eso si puedo estar de acuerdo, te falta encontrar la manera de entender cómo acercarte a tu peque o familiar autista. No deja de ser algo lógico, pero claro para les autistas es cierto que el aprendizaje visual suele ser el más común y una rutina, por eso no nos extraña y de ahí que muches hagamos activismo en redes sociales. Nuestra idea es mostraros tanto las emociones como la forma de abordar nuestros obstáculos diarios ¿para qué? Para evitar lo que aborda el post de hoy: la indefensión aprendida.

Veréis, cuando empleamos terapias de modificación de conducta o somos progenitores que tendemos a usar refuerzo y castigo, en vez de conforme nuestros peques crecen, buscar el razonamiento y la lógica, contribuimos al desarrollo de una persona dominada por los impulsos externos, incapaz de autocontrolarse o gestionarse, una persona que por más que lo intenta la frustración es parte de su vida diaria constantemente, y como comprenderéis, eso no es bueno, pero ni para un autista, ni para un neurotípico.

Por alguna extraña razón, aplicamos terapias basadas en refuerzos y castigos, en vez de basadas en la anticipación, la comprensión y en el respeto. Y si, digo respeto porque a veces es necesario que un peque llore aunque moleste. A veces, es necesario que un peque grite, aunque moleste. La cuestión nunca es la reacción sino por qué actúa así. Esos motivos tan elementales, esas cuestiones, son las que las terapias basadas en A.B.A olvidan completamente. Obviamente, el adulte es el responsable siempre de qué nos sucede durante nuestra infancia, es normal que procuremos evitar las autolesiones o agresiones, pero es que ahí entiendo que se intente interceder y buscar una manera de que exprese esa misma frustración o enfado sin causar daño, pero nunca a través del bloqueo. El bloqueo de las emociones es lo que genera lo que se conoce como indefensión aprendida.

La indefensión aprendida es cuando una persona es anulada en la forma de expresar sus emociones adoptando un rol de pasividad y docilidad, me dirás, ¿Y eso por qué es malo? Porque tan importante es aprender a saber cuándo hay que hacer lo que te piden, como saber decir no a una situación. En ocasiones, lo que parece un colapso sin fundamento, tiene una razón de base: mi cuerpo no puede con esta situación.

Entonces, si empleáramos técnicas de modificación de conducta, nos encontraríamos que a través de las mismas (por regla general) se busca el bloqueo automático de la expresión sensorio-emocional, sin lograr a entender ni pretender hacerlo de dónde surge esa respuesta, es decir, ¿Qué hace que mi peque tenga tanto miedo cuando paso delante de la calle ….? ¿Por qué cuando lo llevo de compras paso por delante de un stand y de repente colapsa?

Igual que la fiebre cuando une está enferme, los colapsos surgen como respuesta a algo, pero obviamente un especialista en conducta no puede conocer todo el sistema sensoriomotriz ni todas las alteraciones sensoriales que pueda presentar un autista ¿La razón? Cada autista es únique, y aunque hay elementos que podemos compartir, como la reacción, la causa puede diferir. Puede ser hipo o hipersensible al ruido o, en cambio, que sea causa de la luz lo que le origina esas sensaciones. Me preguntarás, entonces, ¿Por qué no se forman en ello? Bueno sorprendentemente os transcribo la formación que se requiere para poder iniciarse y formarse en A.B.A (según A.B.A España):

<<Formación académica

La BACB requiere un nivel de formación equivalente a Master’s degree en psicología o educación a fin de acceder a la certificación BCBA® o un grado de Bachelor’s para acceder a la certificación BCaBA®. Por tanto, se requiere de los alumno que verifiquen dichos niveles formativos durante el proceso de matrícula. Es responsabilidad del alumno el cerciorarse de disponer de la formación académica adecuada al momento del inicio del curso. A tal efecto se recomienda realizar una evaluación preliminar de titulación académica a través de la página de la BACB. Avisamos a los interesados de que a partir de 2022 esta normativa se modificará y se aceptarán otras formaciones académicas conducentes al nivel BCBA®, los interesados pueden consultar los detalles en la página de la BACB>>.

Por tanto, hablamos de profesionales con una formación que nada tiene que ver con el desarrollo sensorial. Son profesionales del ámbito psicoeducativo, ahí es cuando al menos en mi experiencia con el peque (obviamente si hablo de las malas impresiones es porque he vivido algunas de ellas y por eso reniego de las mismas) me di cuenta de que algo iba mal, no era normal, ¿Cómo una persona con formación en magisterio podía hacer funciones de logopeda, educador físico o de psicología?

Obviamente, pagas un dineral por una intervención en el que el que la imparte no es especialista en todo, que lo que mayormente te hace ver es que como padre si encima recurres en situaciones graves al castigo eres un desastre y que el refuerzo positivo es lo mejor que ha brindado la psicología. No digo que no deba aplicarse, pero por todos los dioses, ¡aplicar la lógica! Habrá momentos que, efectivamente haya de ser castigado; otros, en los que estemos ante un colapso y necesite un abrazo y que le ayudes, y por supuesto, está bien empoderarle. Ahora bien, empoderarle no es darle todo lo que quiere. Empoderarle es hacerle bien que aquellas cuestiones que de verdad le son muy complejas, logra conquistarlas.

Poner límites es necesario en cualquier peque, ya sea autista o no, neurodivergente o neurotípico; enseñar que en ocasiones debemos hacer cosas que nos gustan menos para a cambio obtener beneficios en el medio-largo plazo es muy importante. Distinto es que, en el caso de les autistas, nos cuesta entender esos beneficios. Tu misión será hacerle ver que para lograr dedicarse a aquello que más le apasiona, es necesario aprender una serie de cuestiones previas, sea porque te conviertas en su apoyo más directo, sea porque le hagas ver que el fracaso (suspendiendo asignaturas) puede suponerle que determinadas rutinas que le dan paz pueden verse alteradas. Pero pretender que el peque sea autónomo a base de fomentar las actividades que le causan colapsos bloqueando aquellos para que no los exprese y tener luego a un adulte incapaz de afrontar la vida adulta porque no sabe cómo gestionar sus emociones negativas, no creo que sea una solución. Estás obstaculizando y negándole expresar parte de su ser. Se trata de que encuentre la manera de que expresarse siempre le haga lograr alcanzar un aprendizaje.

Recuerdo perfectamente que en la primaria me cambiaron de colegio. De repente, en el nuevo centro, mis compañeres ya sabían dividir cuando yo aún no sabía todas las tablas de multiplicar. Me pasaba las tardes llorando intentando aprendérmelas. Tuve más de un colapso intentándolo en el que terminaba por pegar a la mesa o llorando. Nadie entendía por qué me frustraba tanto. En casa pensaban que era una “competitividad sana” por obtener mejores calificaciones. La realidad era que temía la reacción de mi familia con los suspensos. Se pasaban el día diciendo que suspender implicaba no haberte esforzado lo suficiente ¿Cómo lo superé? Cuando un día habiendo sacado un cuatro en un examen, la profesora, delante de mi madre le dijo que en tan poco tiempo nunca había visto tanto avance en ningune alumne, que debía estar orgullosa de mi esfuerzo porque ella lo estaba mucho y sabía que para final de curso terminaría al mismo nivel de mis compañeres. El simple hecho de que le dijeran eso a mi madre y por una vez no me dijera lo triste que es suspender hizo que mi actitud empezase a ser distinta. Seguía sufriendo por lo que me costaba, seguía colapsando, pero tras pasarlos siempre me acordaba de esas palabras y era una sensación de paz la que sentía.

Otra de las veces que cogí la bicicleta, mis padres me dijeron que no lo hiciera, y me caí. Estuve una semana escondiendo la herida hasta que después me la vieron. Yo misma me hacía las curas y me ponía gasas (las cogía de un botiquín que había en la piscina comunitaria). Era tal el temor que me causaba el hecho de que me regañasen, que asumía esa responsabilidad. Seguramente, si solo me hubiesen advertido que tuviese cuidado, habría acudido a ellos para que me ayudasen, pero la constante amenaza de impuesta de castigos ante hechos sobrevenidos hacía que sintiera que no tenía en ellos un lugar seguro, sino una especie de rendición de cuentas.

Otro ejemplo sería cuando me dieron un premio en el colegio y consideraban normal que me premiasen. Creo que si hubiese sentido que era importante no solo para ellos sino para mí, hubiese seguido intentando alcanzarlos, pero al ver que daba lo mismo tenerlo que no, pensé que el esfuerzo no lo compensaba.

No sé si estos ejemplos os hacen ver un poco las emociones que se siente ante la imposición de castigos o la ausencia de saber animar y acompañar cuando si es necesario. Obviamente en dichos ejemplos es cierto que me comunicaba con lenguaje oral, pero ello no quiere decir que no haya formas de explicar mediante pictogramas cómo afrontar las emociones. Aprender no solo a observar sino a escuchar (aunque la escucha digamos que sea visual) es tan importante como la comunicación verbal. La comunicación no verbal del autista con sus familiares puede dar muchas pistas sobre lo que de verdad puede estar ocasionando que reaccione de una determinada manera. En ocasiones, las respuestas son más obvias de lo que parecen. Para ello:

1º.- Intentar, una vez sucedido el colapso, comunicaros y preguntar a vuestro familiar qué creen que lo ocasionó. En caso de ser preverbal, procurad analizar en pasado lo sucedido con perspectiva. Comentarlo entre varios familiares si pudo haber algo en común e intentar analizar a grandes rasgos si es hipo o hipersensible.

2º.- Si es una situación inevitable que puede hacerle colapsar, la anticipación puede ayudar a calmarle previamente junto con un plan de contingencia (por ejemplo: cascos aislantes, tiempo predefinido de lo que se ha de estar, gafas de sol, etc). Si puede que sea el mismo quien os diga qué le calma más, sino, pensar en qué suele transmitirle más paz.

3º.- Nunca castigar ni hablar negativamente de lo sucedido durante el colapso. Hay que verlo como una anécdota del día y procurad que sienta cariño y comprensión. Eso ayudará a que en vez de colapsar una vez no pueda más, pueda a la larga intentar avisaros (sea verbalmente o por picto) de que se encuentra mal y poder intentar ayudarle.

4º.- La mejor cura es aquello que le haga sentir relajade, puede ser desde un abrazo hasta música relajante. La cuestión es que ha de recuperarse de ello y para eso necesita paz. Eres responsable de que sienta que vosotres, sus progenitores, así como su casa, su hogar, sean espacios seguros.

5º.- Trabajar las emociones y su expresión desde la temprana edad. Se que son cuestiones complejas con un aprendizaje lento, pero hay que pensar que las cosas que importan no se aprenden instantáneamente, precisan de tiempo. En etapas tempranas hay cuentos de pictogramas que ayudan a iniciarse en el aprendizaje de las emociones, eso junto a un cuaderno de comunicación, debería ir ayudando a que sea capaz de expresarlas con el tiempo. Lo importante es que sienta la confianza y la seguridad de que vosotres, sus progenitores, confiáis en que lo logrará. Asimismo, procurad mientras no sea capaz de anticiparos lo que siente, hacerle ver con posterioridad cómo habría de haberlo expresado, así a base de enseñarle seguro que termina haciéndolo y os sentiréis más relajades todes.

Así creo que os he dado unos consejillos buenos de por qué el ABA no es nada bueno, cómo intentar afrontar las situaciones de colapso tanto antes, durante como después. Si buscáis una intervención globalizada, ser los propios protagonistas de la misma, no solo por la gestión de sus emociones, sino por intentar planificar y desarrollar qué áreas creéis que necesitan de más ayuda, qué especialista es el más adecuado y cuánto tiempo creéis que se debe priorizar a cada cosa. Si diversificáis profesionales siempre tendréis la aportación de distintas personas, y en caso de tener que hacer cambios, solo os afectará a aquello en lo que trabaje, no en toda la intervención.

Para concluir esta entrada me gustaría dejaros una frase que me parece fantástica para lo expuesto hoy de Eric Fromm, a quien no conozco sus obras realmente ni sus contribuciones, pero me parecía que la frase que vais a leer os debería ayudar a recordar qué debéis tener en mente cuando penséis en ayudar o en buscar alguna terapia para vuestro familiar:

<<Respeto no significa temor y sumisa reverencia; denota, de acuerdo con la raíz de la palabra (respicere: mirar), la capacidad de ver a una persona tal cual es, tener conciencia de su individualidad única. Respetar significa preocuparse porque la otra persona crezca y se desarrolle tal como es. De ese modo, el respeto implica la ausencia de explotación>>.