Si, hablo desde mi Ferrari, desde esa posición que dicen que me hace mejor o menos autista que quizá ese compañero al que en muchos lugares reniegan, le dejan en el rincón, porque como no se comunica, no necesita del contacto. Necesita que le hablen como a un niño de 1 año, porque total, si empleamos entonaciones forzadas, se enterará mejor. Si no usamos apoyos visuales, no le diferenciamos, lo humanizamos haciéndole uno más. Y si, él es el que dicen que va en el coche de los picapiedras, el que anda descalzo, sin apenas apoyos por hacer de su vida algo más que un pasatiempo. Sí, es que su destino es ese, permanecer en quietud dejando los días, las horas, los minutos pasar. Mientras tú piensas ¿Qué va a poder aportar esta persona a la sociedad? ¡Si no es capaz de ir a un sitio sin taparse las orejas y montar un espectáculo!
Un día, algunos picapiedras, a pesar de lo que habéis leído ahí arriba, decidieron unirse. Decidieron que si bien no todos podían ser ferraris, quizá podían montar su propia liga: los autos locos. Todos los coches son admitidos, todos y cada uno. La única condición es que no te dejen entrar en la fórmula 1 de la vida, es decir, que por ser de serie distinto, no te consideren lo suficientemente digno para intentar competir en sociedad.
Y si, hablo desde mi supuesto Ferrari autista al que hacen referencia muchos padres y profesionales. Si ese al que la ansiedad, la depresión, el estrés, nada le puede afectar porque oye, tienes un vehículo para ir en fórmula 1 ¿por qué no quieres?
Resulta que solo soy Ferrari de chapa, mi motor, es más parecido a los de los picapiedra que hablábamos antes. Quizá tenga algún extra más, que os hace sentir confusos sobre si merezco o no estar en vuestra pole. Pero la realidad es que mis necesidades en muchos aspectos son similares así como mis carencias. Quizá te refieres a que yo puedo hablar algo más que algunos de esos compis. Bueno muchos de ustedes tampoco les han dado la oportunidad de escucharles de verdad.
Verán el problema del autismo, no es la ausencia del lenguaje. Eso es una incomodidad, es como cuando recién te mudas a china y desconoces el chino. No te enteras de nada, no sabes cómo reaccionar ni qué esperan que hagas cada vez que parece que gritan algo que no llegas a entender y que te hace ver que, obviamente, has hecho algo mal. Entonces te piden que entiendas esas costumbres y gestos que parecen todos iguales nada más llegar. Tú piensas que es muy difícil aprender tantas cosas a ese nivel de pronto. No es que sea imposible, pero no compares tu Ferrari con mi coche de los picapiedras.
Mientras los Ferrari corren, los que somos falsos Ferrari y los picapiedras, disfrutamos de cada detalle del paisaje. No concebimos la vida como una carrera, ni que aprender tenga una fecha de caducidad como los yogures. No, esa es la genialidad de no correr. Tengo todo el tiempo del mundo para apreciar cada detalle del asfalto, los baches, la dimensión de la curva, la luz del sol en la ventana…Son tantas cosas, que me temo que tú con tu supervelocidad no lo puedes entender. Tú no quieres ser un coche, tú quieres ser un avión supersónico en la vida. Pero no podemos ser algo que no somos. Ni tú, ni yo, ni nadie.
Lo mejor de este tema es cuando tus papas deciden que los falsos Ferrari, como son Ferrari (lo pone su chapa) pues no deberían ir junto a los picapiedras, porque temen que se contagie. Como si lo que somos se pudiera cambiar, cual resfriado, y los picapiedra estuvieran enfermos. Lo curioso es que, generalmente, me lo paso mejor con los picapiedra y entre falsos Ferrari, que con los Ferrari de verdad. Es como si me entendiesen mejor, como si lo normal es correr como en los autos locos, siendo sorpresivamente inesperados, teniendo mil recursos bajo nuestro capó y dentro del coche, donde lo difícil es quedar primero porque lo divertido es ver quién va levantándose de sus percances en el camino.
Si, esto es lo que hacéis a menudo muchos padres y madres de autistas. Os creéis que nos pegamos las cosas. Os creéis que somos como espejos que copian todo. Os creéis que es malo estar cerca de todas esas cosas que nos hacen parecernos más a los autos locos y no a vosotros. No a ese mundo perfecto donde lo genial es ganar dinero, tener trabajo, montar una familia, pelear por ahorrar dinero y morir al final de la vida pensando mira cuanto tengo. Nosotros somos recolectores de recuerdos. Recuerdo la primera vez que me dieron a elegir entre papá y mamá en una discusión. Recuerdo mi primera vez montando en bici y el daño que me hice al caerme. Recuerdo cada detalle que me ha unido a una persona; también cada detalle que me ha separado de una persona. Y quizá mis recuerdos no sean siempre las palabras exactas. A veces es la imagen que me recuerda la emoción, alguna palabra, la conversación, o incluso, las prendas de la ropa.
La cuestión es que como en Alicia en el País de las Maravillas, el mundo se ha dedicado a decirnos a les autistas que debemos ser. A veces nos dicen que somos una falsa Alicia, otras, que somos la verdadera Alicia. Otras muchas, que no somos Alicia en absoluto, porque Alicia es diferente.
Me temo que es que la sociedad está convirtiéndose a sí misma en cómplice del Galimatazo. Lleva tanto tiempo la Reina de Corazones, la propietaria de nuestra supuesta fórmula 1, dictaminando las normas y reglas de cómo ha de vivirse, de cómo una persona ha de ser para ser socialmente aceptable, que definitivamente, vuestro concepto de inclusión colinda, con el de la exclusión. Sois muy susceptibles a la hipocresía, al engaño con palabras complejas, al uso de metáforas mejor construidas que las aquí empleadas, al despiste…sois nuestro verdadero problema porque habéis conseguido lo que no deberíamos haber consentido jamás: nuestra desconexión.
Si el autismo carece de pautas más genéricas, si no tiene protocolos más avanzados, si los orientadores y psicólogos utilizan formas tan equidistantes, es porque aún no nos han dejado formar nuestra propia red de ayuda. Por eso yo uso el término #autisteam, término que no excluye a nadie. Para mí el éxito del #autisteam se verá materializado cuando no sea necesario, cuando la sociedad en sí se crea que es en sí misma un equipo por y para les autistas y, ante todo, CON les autistas. Para nosotres es un orgullo ver como cada vez más no solo padres y madres con curiosidad se acercan y nos siguen e incluso preguntan por cuestiones que les afectan en twitter, sino que, asociaciones y/o profesionales, lo hagan, demuestran que el movimiento en redes sociales está cambiando las cosas, que la sociedad está tomando conciencia: ya no queremos ser más sujetos pasivos de legislaciones y de decisiones que nos atañen sin contar con nuestro parecer. Somos personas proactivas, y estoy muy segura de que el tiempo nos pondrá en nuestro propio lugar en el mundo. Durante un tiempo se relegaba a muchas personas discapacitadas al mismo espacio. Hoy en día hay compis que logran alcanzar el éxito vital ¿Qué para ti no lo es ser conserje de una propiedad? Bueno mi compi tiene un trabajo con poco contacto social, con pocas responsabilidades, un horario en relación al salario que no está mal y es independiente. Quizá para ti yo sea más exitosa con mi carrera en Derecho litigando en los Tribunales. Yo la envidio a ella. Es muy buena amiga, y no solo eso, me ha ayudado a distinguir conductas abusivas de las que no lo son, y esas cosas, para nosotres no tienen precio, y ella al contrario que yo, vive fuera del domicilio familiar de sus progenitores.
Me encantaría que cuando leáis esta carta, si tienes un hije autista, os acordéis de cuando algunes idiotas apartaban en un parque a sus hijes del tuyo ¿Os hacía daño verdad? Ese daño es irreparable cuando creces. Cuando te das cuenta de que tus características determinan con quién puedes o no socializar, porque han creado una barrera ilusoria delante de ti, piensas, ¿Y por qué? ¿Qué tiene de malo sentarme al lado de aquel compi que disfruta con el polvo de la luz en la ventana si yo también lo hago?
Eso compis, eso es capacitismo. Capacitismo es todo aquello que nos dicen que puedes o no hcaer en virtud de esa chapa que nos hace parecer “normales”. A nadie se le ocurriría pedirle a un pez que viva fuera del agua, ni a un mono que viva dentro de ella. La naturaleza, desde que el hombre es hombre, nos ha enseñado que cada une tiene algo que le hace único, unas cualidades diferentes para enfrentarse al mundo, y que todas y cada una de esas cualidades son especiales. El ideal de colectividad lo creó el propio ser humano para protegerse de todas esas adversidades que se le planteaban cada vez que salía de la cueva. Nosotres los autistas crecemos incluso pasando tiempo entre nosotres precisamente porque nos entendemos, sabemos cuáles son nuestras necesidades, detectamos qué nos hace sentir mal…creo que no es tan difícil de entender. Aún así me duele cuando veo autistas considerados de «bajo funcionamiento» ser apartados de quiénes son de «alto funcionamiento» para evitar que «imiten» conductas. Es una desfachatez, una mentira, y ese gran ultraje nos hace daño.
Sin embargo, el ser humano, muchas veces tiene todas las cualidades para ser llamado ser y no humano. Sigue teniendo muy presente que el miedo es la mayor estrategia de control que ha existido y existe en la historia. A veces tener miedo es bueno, es decir, nos permite salir vivos de determinados contextos. Pero otras, es como una falacia, alguien que induce a ello por beneficio propio porque sabe que así controla la situación, y no solo el contexto, a las personas que están en él.
En nuestro caso, son muchos los ejemplos de personas neurodivergentes que han dado grandes aportaciones a la ciencia en todas sus áreas. Personas que en una gran mayoría han recibido más honores una vez muertas que antes en vida. Todo porque ser diferente es ir contracorriente, es como la trucha que hace por subir al río, cuando el resto de peces van río abajo. La “locura” de apostar por seguir siendo quién eres, por respetar tu naturaleza, a pesar de las convenciones sociales.
Por eso, a ti familiar, a ti autista, os animo a no dejaros avasallar por el capacitismo. No dejar que os digan cómo debéis vivir. No dejar que controlen vuestras amistades, vuestras formas de afrontar los conflictos internos, vuestra independencia. Nuestra identidad, es decir, saber y respetar quiénes somos, es lo que nos hace verdaderamente valiosos; en nuestro caso, creo que #autisteam crece a costa de todes eses autistas valientes, que con cuentas anónimas o personales, salen y dicen, oye esto está mal, esto no está bien, y no solo por enfrentarse, sino como mano que se tiende al desconocimiento. Como bandera blanca que se ofrece al adversario para decirle ¡Hey! Aún podemos hacer las cosas de otra manera, aún podemos buscar la forma de entendernos sin hacernos daño, sin que os olvidéis que tras cada une de nosotres, tras cada una de nuestras expresiones socialmente poco convencionales, hay una persona que siente y que tiene sus motivos para hacer las cosas como las hace.
Por eso os invito a que dejéis vuestros prejuicios a un lado y reflexionéis con la presente imagen, a modo de cierre de esta entrada. Se que muchos la conoceréis pero a veces es que una imagen comunica más que mil palabras.



